Descubrimientos increíbles que hago según avanzo en la investigación del proyecto:
Resulta que la palabra AKELARRE nunca existió, sino que fue un invento de la sede inquisitorial de Logroño fechada en mayo de 1609. El descubrimiento de esta invención es de Mikel Azurmendi, y se confirmó su teoría cuando Gustav Henningsen descubrió el primer documento que contiene esta palabra.
Siempre se pensó que la palabra akelarre viene de AKER + LARRE, el prado del macho cabrío. Copio a Mikel ahora:
El topónimo aquelarre, referido por algunos de los acusados de Zugarramurdi durante los interrogatorios, lo utilizó la Inquisión de Logroño traduciendo ad udum diabolicum (hay muchas traducciones literiales de los traductores de los interrogatorios, que, como no, favorecían a los inquisidores. Traducían todo literalmente, haciendo gran daño a los acusados y al final, inventando cosas que ellos no pretendían decir). Digo ‘diabólico’ en sentido literal, pues lo que era una hierba -alka, dicho por los aldeanos- se convertía en el diablo disfrazado de macho cabrío -aker, dicho por el traductor de los inquisidores-. De esta manera un prado con determinada hierba gramínea se convertía en el prado del cabrón, o sea, en un buen escenario para el sabbat satánico.
Las acusadas, si se hubiesen referido al prado del macho cabrío, hubiesen dicho akeRlarre, con una R bien fuerte.
Hasta mayo de 1609 jamás se había usado este vocablo. Lo utilizó el inquisidor Valle Alvarado, alegando que ese nombre eusquérico de las juntas satánicas brujeriles era un nombre tan secreto de las propias brujas que ninguna otra persona más del vascuence la conocía.