Huevo en el Teatro Vórterix: El futuro está acá
Apenas días después de la salida oficial de su segundo disco de estudio No Todos Eren Como Ti, Huevo realizó el pasado sábado la presentación oficial del mismo en el Teatro Vórterix. A lo largo de una hora y media, la banda liderada por Julian Baglietto tocó entero el nuevo material y demostró que el estancamiento musical no se encuentra en su idioma. Sonidos nuevos, cruce de géneros y un nivel de complejidad que contrasta con la juventud de un grupo que apenas tiene tres años de historia.
Con el inicio del show anunciado para las 21:00 fueron muy pocos los que se la jugaron a que se retrase, algo que suele suceder ya que la perfección es algo imposible de lograr. El salón tardó muy poco en llenarse, con una afluencia notable de público sobre la hora, y un nivel de ansiedad absoluto entre quienes se encontraban situados dentro del círculo dispuesto frente al escenario.
Al correrse el pesado telón, el impacto fue inmediato: con algunas notas siendo disparadas desde el sintetizador, la banda completa hizo su entrada recibiendo la primera ovación de la noche. Pero más allá de esto, lo que llamó la atención fue el gran juego de brazos mecánicos con potentes luces led que salían detrás de todos ellos, envolviéndolos y apuntando hacia el público.
Bajo un juego de luces impecable y una serie de visuales de altísima calidad, Julián Baglietto saludó y dio comienzo a una metódica y ordenada lista que incluyó varios de los éxitos de Las Mil Diabluras (2014), pero que tuvo como protagonista a la nueva placa que fue tocada en su totalidad, y prácticamente sin pausa, durante la primera hora.
Respetando el orden enunciado en la contratapa de No Todos Eren Como Ti, los primeros acordes que sonaron fueron los de “Nos Espera”, una canción con genética funk y un arreglo de guitarra muy atinado para darle mucha más fuerza a la base. El solo de batería ejecutado por el talentoso y siempre eficiente Tomás Sainz llegó en el medio del tema y marcó una forma muy novedosa e ingeniosa de abrir una presentación.
“Cabra Adolescente” exhibió el costado más guitarrero de Huevo, sin muchas vueltas y pesado desde la raíz. Baglietto utilizó muy bien los efectos en el micrófono y poco a poco el tema se fue convirtiendo en algo imposible de descifrar. Esto dicho, claro está, en el mejor de los sentidos posibles, ya que tanto Sainz como Sebastián Lans (desde la guitarra principal) jugaron mucho con la melodía y lograron – aun variando el ritmo y el tempo- imprimirle mucho ritmo para hacer bailar a todos.
Además de las ya mencionadas visuales, cada canción con una propia que se relacionaba con la temática tocada, otra cuestión bien jugada por los muchachos de Huevo fue el colocar los nombres de las canciones allí para que poco a poco vayan insertándose en el imaginario de sus seguidores.
Un ejemplo claro del ingenio a la hora de armar lo visual fue “Saltar y Esquivar” que contó con el universo de Mario Bros pero con todos los integrantes de la banda como protagonistas realizando justamente lo que reza el título. Los cuatro vientos invitados sumaron épica al combo, pero lo sobresaliente fue el cambio que se dio en los momentos finales desde el rock más clásico hacia un híbrido entre el funk y la psicodelia, con un liderazgo muy marcado en la batería.
El fantasma de Luis Alberto Spinetta sobrevoló por el lugar cuando llegó el momento de presentar “Se Escucha”, sutil y cálida, con una melodía que remite al rock de los años sesenta en nuestro país. La calma duró lo que un suspiro, ya que el funk y el disco regresaron para no irse nunca más con “La Nave Matilda”, preludio para el primer momento en el que la banda decidió tomarse unos segundos antes de seguir adelante.
La experimentación llevada adelante en No Todos Eren Como Ti se hizo mucho más evidente en la oscura “Tiembla El Gato”, pieza muy diferente a lo que Huevo suele hacer. Lo instrumental volvió a tener predominio, creando una atmósfera poco festiva, pero que encontró algo de luz con la intervención final de los vientos. El riesgo valió la pena, ya que la canción fue aprobada con creces por los presentes, manteniendo el rumbo elegido con “Gladys” y “Carmen De Pantalones”.
En estas dos canciones no hubo una gran cantidad de cambios de velocidad y género bruscos, pero en el subsuelo, solo para quien tuviese el oído muy atento, existieron y se pudieron escuchar principalmente en la batería de Tomás Sainz. Además de conformar melodías con mayor continuidad sonora, la voz del frontman se escuchó por primera vez por encima de los demás instrumentos.
Fue imposible no sonreír cuando el “olé olé olé Huevo Huevo” se empezó a escuchar desde todos los rincones del Vorterix, marcando el crecimiento exponencial de una banda tan talentosa como obsesionada con encontrar siempre nuevos caminos para componer letra y música.
Durante “Josefina y Sus Cantos”, Baglietto fraseó a toda velocidad mientras el resto de sus compañeros se encargó de poner en armonía tramas sonoras muy complicadas, que derivaron en un conjunto impecable. Ya cerca del final de la primera parte de la lista, llegó el binomio entre “Tonta Luz” y “Bien De Abajo”, que nunca parecieron dos canciones diferentes sino una sola quebrada en dos segmentos breves.
“Pasan” y “Mazapan” dieron por finalizada la presentación formal de No Todos Eren Como Tí. La primera levantó la temperatura por completo y la segunda fue más relajada, viéndose invadida por un murmullo constante e intenso por parte de una minoría dentro del público que se sentía más en un club social que en un recital.
Lejos de dar por terminada su labor, Huevo siguió marcando el pulso de la jornada con “Que Es Esa Música Abuela” – donde apareció el mosh por primera vez- y ese cierre a puro agite con Julián golpeando ferozmente el cincel. Un infaltable como “Tita & Roger” (con el invitado Hombre Araña haciendo mosh) y un ya super hit como “Yo Le Vi” sirvieron para cocinar a fuego lento la escena. Tal cual en gran parte de las canciones de la lista, ambas se vieron alargadas con secciones instrumentales muy interesantes y compuestas por una batería de elementos siempre difícil de unir.
“Las Mil Diabluras” y “Donde Está Mi Bolso” fueron la música que apaciguó a las fieras, aunque el punto más bajo en cuanto a la dinámica general se pudo apreciar en la cuasi canción de cuna titulada “Horacio” que fue coreada por todos en un momento de simbiosis notorio.
“Aeroscopia”, pieza instrumental que contó con la excelente improvisación de Julián como mascarón de proa, y esa combinación a toda velocidad entre rock, funk, jazz y metal, elevó a todos hasta el cielo estrellado una vez más. Lo que restaba era la palabra del líder: “Si hacemos esta, se tiene que pudrir todo eh…Pero todo, yo me bajo ahí con ustedes”, preludio ideal para “Un Día En Serrano” y una retirada con un Teatro Vórterix repleto y rendido a sus pies.
Una vez dado este paso histórico en lo personal, la banda se dispone a comenzar una gira por todo el país para presentar su nueva placa, una que posiblemente los sitúe en un gran recinto de la Capital Federal nuevamente mucho más cerca de fin de año.
Son muy pocos los grupos musicales que pueden decir con orgullo que sus discos de estudio poseen gran calidad y un estilo muy complicado de reproducir en vivo y que sobre el escenario esta tarea se logra sin ningún error. Huevo ha quedado anotado en esa privilegiada lista, algo que sin dudas debe ser uno de los más grandes orgullos que poseen Julián Baglietto, Tomás Sainz, Sebastián Lans y Julián López Pisani, quienes conforman no solo el futuro sino también el presente de nuestra música.
Crónica: Rodrigo López Vázquez
Fotografía: Camila Godoy








