Debería nombrar (debería intentarlo) el afán hasta hoy por ti dilapidado en perseguir amor, que quizá fuera tanto como el afán de huir, fatigado hasta el asco, de todas las trastiendas, repletas de fracasos, que los cuerpos arrastran, y en que nos arrastramos.
El poema de amor que nunca escribirás | Carlos Marzal












