¡Que necios, que tontos fuimos los dos!Tratamos de repararnos y solo conseguimos destrozarnos más, en nuestro intento inútil de salvarnos nos hundimos, los dos seguíamos viviendo del pasado y los fantasmas aún rondaban nuestro presente.
Amar a destiempo, a fuerzas, queriendo embonar donde no hay espacio no fue buena idea. Nos dimos en la madr* , llovió sobre nosotros y eso nos enseñó que el amor propio empieza por uno mismo, solo de esta manera podemos ofrecerlo para volvernos a enamorar.
Ahora solo queda un "hola" de vez en cuando y prometer no andar ese viejo camino que nos junto, pidiendo a Dios que cuide nuestro sendero.
Leregi Renga












