El origen de las Tres Madres, se remonta al culto a las Matronae, divinidades femeninas, germánicas y celtas. Se conservan numerosos altares votivos y piedras gravadas, en toda la región del bajo Rin, pero también en Inglaterra, Francia, Italia e incluso España. Presentan rasgos comunes y pertenecen todas a época pagana (desde mediados del s.I d.n.e hasta el V), bastantes se agrupan en lugares de culto, sin tener un paralelo en la religión romana. Las matronas suelen tener nombres que hablan de sus poderes; unas atorgaban bienes materiales, otras sabiduría (y magia), otras sanación, otras protección, otras tenían a su cargo una región, o unos individuos concretos (con el devenir del tiempo algunas se convirtieron en espíritus tutelares, de una familia o clan). El culto a estas diosas tiene un amplio sustrato germánico, pero articulado sólo localmente; este sustrato incluye la imaginería de la “Diosa Triple”, el grupo formado por la anciana, la mujer casada en edad fértil, y la joven soltera. El culto a las Matres es en multitud de ocasiones, un culto plural a unas deidades femeninas, en un grado de mayor o menor especialización, o definición; se trata de Diosas que tal vez no destacan en los relatos de la mitología oficial, pero que resultan mucho más cercanas y presentes entre las personas. Escribe acerca de ellas Enrique Bernández: “No me cabe duda alguna, pese a lo insuficiente de nuestras fuentes, de que germanos y escandinavos ponían parte de las esperanzas de renacimiento de la naturaleza, de la fertilidad y la riqueza de su poblado en la acción de unos seres más bien indefinidos excepto en su carácter esencial y exclusivamente femenino. Los ritos y sacrificios serían simples, caseros, realizados seguramente en la granja familiar y habría sacrificios especiales como el nacimiento de un niño, como atestigua su pervivencia en el folklore”. #yule #greenwitch #tresmadres (en Mexico City, Mexico) https://www.instagram.com/p/B6BpP8BnZZe/?igshid=1elzo1csl1a4b













