Juguemos a leer
Mis padres dicen que soy muy suspicaz. Hay en especial una anécdota que les gusta, la del día que estando en la cocina, yo sentada en la periquera con cerca de dos de edad, mientras ellos leían el periódico, dije "Mami, mira Bush" señalando la fotografía del ex presidente en la primera plana sobre la mesa. Después de eso, otro de mis recuerdos es cuando íbamos de visita a casa de mis primos a jugar y mi tío Lalo nos preguntaba que queríamos ser de grandes. Yo siempre le respondí que escritora, no sé porqué. Aprendí a leer de corrido antes de los cinco, creo que ese fue mi primer gran logro. Yo no recuerdo, pero mamá también cuenta que mis maestras de kinder le comentaban preocupada que prefería quedarme en el recreo repasando "Juguemos a leer" de Trillas, que salir a las jardineras con mis compañeros. Me acuerdo de la portada perfecto, sobre todo del ejercicio de mi mamá me mima y gato garabato. Me acuerdo de la sensación tan bonita de entender por primera vez lo que lees. Creo que ese libro es la razón por la que quiero dedicarme a escribir ideas, o simplemente mi mejor recuerdo, el de Jéssica feliz y capaz a sus cinco años.
Extracto de un email que mandé a mis padres en abril 2015.












