[ tsm-andrew ]
Una vez se acabó el simulacro y logró, por fin, volver a su hogar, lo primero que hizo fue decidir no quedarse allí mucho rato. Sí, sabía que muchos ansiaban llegar a sus respectivas viviendas para descansar y estar con sus parejas, pero para él, esos días de encierro habían sido suficientes y no podía soportar otro segundo de aislamiento, por mucho que fuese dentro de las paredes de su propia casa.
Si bien dejar su hogar fue una decisión completamente consciente, para cuando cayó en cuenta del significado de lo que estaba haciendo, ya era demasiado tarde.
Bueno, también era tarde en ese momento: las dos de la madrugada no es, precisamente, el horario convencional para dar un paseo. No estaba seguro de si lo que estaba haciendo era si quiera legal pues había sido trasladado de sector hace poquísimo tiempo. “Veinticinco años recién cumplidos y te hacen empezar de nuevo” pensó, con amargura. No era muy amigo de los cambios y quizás en eso radicaba su amor por el espacio exterior y su infinidad; siempre el mismo, siempre hermoso.
Intentó restarle importancia a lo peligroso de su situación pensando en que, como artista, no podía desaprovechar la oportunidad que tenía frente a sus ojos, y es que un eclipse de ese tipo no ocurría todos los días. Y fue esta excusa todo lo que quería tener en mente cuando decidió sacar su cámara fotográfica y salir al parque más cercano a intentar capturar el momento lo mejor posible. “Son las dos de la mañana” pensó, lo más calmado que pudo. —No es como que mucha gente esté de paseo a estas horas— susurró, seguro de que nadie lo escucharía.










