¿Sabes?
No necesitas entenderlo todo para soltar.
No necesitas que él se arrepienta para poder liberarte.
Perdonarlo no es justificar lo que hizo, es dejar de cargar con ese peso que te rompe por dentro.
Es elegirte a ti, no quedarte atrapada esperando una reparación que tal vez nunca llegue.
Tú mereces avanzar, aunque él siga creyendo que no hizo nada mal.

















