─ ★ wisteria / al contrario de aquellos que se hacían llamar los suyos, yusuke no tiene nada que celebrar. ha sido atrapado en las redes del sabbat una vez más. una historia demasiado repetitiva que sólo logra dejar de lado al distraerse con los juegos que le resultaban humanos incluso cuando no disimulan naturaleza macabra. ' me quedan tres balines, ¿qué premio te gustaría obtener? ' aprovechando cercanía con otro vástago, deja en manos ajenas la retribución de premio que poco le interesa. ' puedes permitirte un poco de ambición ' se jacta de habilidades, con una mirada confiada.
I got guns in my head and they won’t go
Spirits in my head and they won’t go
And I don’t want a never-ending life, I just want to be alive.
I don’t want to see another night lost inside a lonely life
while I’m here
tw: violencia, persecución, armas, negligencia, abadono, maltrato infantil (o puede verse como tal).
La primera vez que es perseguido y tuvo miedo de ello, tenía cinco años, y se encontraba acampando con su padre y madre. El anochecer estaba cerca, ubicados alrededor de una fogata, con nubes en ramas de árboles y riéndose de una historia que su padre estaba contando.
Lo siguiente que sabe es que hay un disparo cerca de los pies de su padre, un grito no sabe de quién, que lo toman en brazos y corren, Chichincol mirando el camino que recorren. Su padre es quien lo sostiene, diciéndole que no mire, que cierre los ojos, pero no puede evitarlo, no cuando siente su rápido palpitar y agitación. Visualiza a cinco personas corriendo tras ellos, tres de ellas con armas en las manos, pero sin apuntarles. Parece que gritan, realmente no logra enfocarlo.
Sabe que están yendo a la cabaña del camping, porque lo ve de su madre que va a su lado, apuntando a la dirección. Cuando llegan a ella, se encierran, se recargan en la pared, bajo la ventana. Hay segundos de silencio antes de escuchar un fuerte “esta es solo una advertencia” que, supone, viene de estas personas. Busca en los ojos de su madre una tranquilidad que no encuentra en sí mismo y que tampoco halla en ella. Entonces, se derrumba en los brazos de su padre y llora: el pánico se siente en sus piernas, en sus manos hechas puños en la ropa del hombre. Siente la mano de su madre en su espalda y el “todo estará bien”, “estaremos bien” de ambos que se siente como una mentira.
La segunda vez que lo persiguen, tiene siete años y está volviendo de la escuela.
Lleva audífonos puestos, entonces, no siente los pasos. Sin embargo, por el rabillo de su ojo visualiza una figura; es alta y oscura. Se pone alerta porque desde hace dos cuadras, siente que no está caminando solo en esa calle poco concurrida. Piensa, al principio, que es uno de sus compañeros de clase, sin embargo, no concuerda con su altura. Cuando mira sobre su hombro derecho, es un hombre que le sonríe --- tiene dientes de algo que parece oro. Puede leer en sus labios huye antes de que haga un gesto con su mano derecha.
Así que, comienza a correr.
Sus audífonos caen en el camino por la prisa, y es cuando escucha la fuerte risa maniaca de este hombre y siente como sus piernas le tiemblan. Cuando mira su entorno, no hay nadie. Sin embargo, grita ayuda. Lo hace por diez metros hasta que no ve el desnivel de la acera y cae. Intenta incorporarse, huir de ahí, seguir corriendo, pero se ve frustrado por este hombre cuando lo detiene con una rodilla en el estómago y la cara frente a su rostro. Está tan cerca que huele su hedor, que se asemeja a la basura de días y solo quiere vomitar.
Una de manos del hombre va a su cuello antes de susurrar un “dile a tu padre que no se olvide que hacemos advertencias”, para luego darle una mirada a todo su cuerpo que le pone la piel de gallina y las náuseas se intensifican.
El hombre se va y Chichincol queda en el suelo, con el miedo en la garganta y las lágrimas cayendo por sus mejillas. Está seguro que es un ataque de pánico.
La tercera vez que lo persiguen, va con su madre del mini-market de vuelta a casa y tiene diez años.
Están a tres cuadras de su casa cuando detienen su caminar por un vehículo que sube a la acera, el lado del copiloto quedando frente a ellos. En el momento en que la ventana se baja, Chichincol reconoce al hombre de la sonrisa horrible que aún se cuela en sus pesadillas. Les dice algo que no alcanza a entender y lo siguiente que sabe es que su madre toma su brazo para halarlo en sentido contrario, de vuelta al mini-market. Escucha la misma risa fuerte y maniaca, de hace años, detrás de ellos y el chirrido de ruedas que le hacen flaquear las rodillas. No puede correr más rápido de lo que ya hace: el asma que tiene sin tratamiento lo ha hecho disminuir una habilidad de la que antes se enorgullecía. Entonces, se agita rápido, el aire faltando en sus pulmones, su madre gritando “corre porque no te puedo dejar atrás” y el vehículo siguiéndoles el paso por su costado.
Lo demás es solo un borrón: llegan al mini-market y el auto se aleja; su madre se pone en cuclillas frente a él, ayudándole a regularizar su respiración. Pero no se siente suficiente. El miedo, como siempre, se ha alojado en su pecho, en sus piernas y en el temblor de sus manos. Piensa en su hermano pequeño, en el peligro en que están metidos y en cómo es probable que no puedan escapar de él.
La cuarta vez no alcanza a ser perseguido, y es un año más tarde. Tiene once años y su padre lo aparta al patio de la casa. Le dice que están orgullosos de él, que lo aman como a nadie y que todo lo que pase de ahora en adelante es por su bien. Chichincol sabe que eso es basura apenas lo escucha. No le cree. Hay una mirada frenética en su padre que le da desconfianza y que le indica que no todo va a estar bien como lo está tratando de convencer, otra vez. Porque esta conversación la han tenido antes y siempre vuelve a suceder.
También sabe que algo está mal cuando abraza a su madre llorando, y solo recibe una palmada en su hombro, como si no valiera la pena contenerlo. Mira a su hermano pequeño, que solo tiene tres años y le da un beso en la frente. Cuando su padre lo toma de la mano y lo insta a subir al vehículo, siente, muy en el fondo, que será abandonado, que será dejado atrás.
Y es así.
Lo deja en un orfanato, nota. Está alejado de todo, en una zona que no conoce. Se baja engañado, y su padre arranca en el vehículo apenas nota la entretención de su hijo en las aves del lugar.
Esa vez, él persigue.
Su asma sigue sin tratarse y su respiración no tarde en agitarse, en sentirse pesada y se siente estúpido por seguir a un vehículo que va tan rápido que se tarda segundos en perderse de vista.
En una carta que se le es entregada por una de las personas del orfanato, su familia le explica que era necesario que se quedara atrás, porque los retrasaría. con su asma, los encontrarían pronto. “Todo es por tu asma” reposa, más de cinco veces en apenas cuatro párrafos. En la carta sale que tendrá un nuevo nombre, que eso está arreglado. Le dicen que olvide la existencia de ellos, que es mejor. Y Chichincol siente cómo su corazón se parte y el llanto sale ahogado y desordenado mientras se aferra a la falda de la encargada.
Las próximas veces que es perseguido, usualmente le acompaña un ataque de pánico, y los recuerdos de cómo por su asma fue dejado atrás. Aun cuando el tiempo le ha mostrado que tuvo padres negligentes, la herida es difícil de sanar.
Entonces, esta prueba es un infierno. El asma ya no es problema, está con tratamiento desde los quince. Pero sí lo es su esguince, en cómo es probable que se vuelva una carga y sea dejado atrás, otra vez.
Detesta el invierno. Todo es más complicado con este clima, factor que muchas veces les obliga a buscar refugio bajo techo, factor que, además, dificulta notoriamente el encontrar alimentos y calor a dónde sea que vayan. Estaban buscando comida, un poco de comida nada más joder, pero demasiados pasos en falso fueron suficientes para que Lev cayese en una trampa ¡ una trampa ! Tantas cosas ha sorteado durante su vida y es una simple trampa aquello que tiene a Lev encerrado en un agujero en el centro de la ciudad, uno que, además, está cargado de infectados. Está empapada cuando vuelve a provisorio refugio, lugar que no es más que antigua oficina postal abandonada hace ya décadas. Ha vuelto por municiones, necesitará todo lo posible para sacar al muchacho de ahí. Está sorteando entre las cosas, cargándose todo lo posible cuando oye movimiento dentro del lugar. ‘ ¿Lev? ’ pregunta, ¿será posible que haya podido escapar por su cuenta? ¿que haya sido más rápido, más inteligente, más hábil? No lo duda, el chico tiene una capacidad envidiable para escabullirse. Sin embargo, le toman unos segundos ver la fuente de aquel ruido, ver a la intrusa, rostro que no esperaba volver a ver. ‘ No tú de nuevo, joder. ’ exclama mientras sostiene su pistola, su semblante pareciera ser similar al haber visto a un fantasma. / @indieforgirl
ARCADE : BRIANNA ( @breeksm ) & KIAAN en la tienda de juegos.
digitos se desplazaban por los grandes juegos, aun coloridos se veian mas apagados en medio de esa escena. pasos a su alrededor no le eran ajenos, no esperaba estar solo pero sentirno acompañado era diferente. es el jalar de una palanquita que en realidad cae por gravedad al minimo toque, lo que activa un apagado ruido & luces, siendo reacción inmediata del soldado el dar un paso hacia atrás & desenfundar semiautomática de su diestra, apuntando desde allí, sin que el seguro le deje disparar. alarma ya se habia subido a la cabeza, para que el siguiente movimiento sea el nuevo objetivo de su arma, pero se desarma a sí mismo de inmediato, mostrando sus palmas. ' está bien, no tiene munición. ' miente, porque si la tiene, pero era inofensiva de la misma manera. ' lo lamento. ' añade, guardandola nuevamente, con el sonidillo de la maquina apagandose como si estuviera muriendo. poco ya quedaba la razón de entrar allí, recordarle un poco de su infancia. ' no me gusta ese lugar. '
TU NACIMIENTO ES MI NACIMIENTO, TU MUERTE ES MI MUERTE.Los juramentos no están para romperse y eso lo sabes. ¿Recuerdas ZACHARY HARGROVE cuando profesaste aquellas palabras? Ahora que tu Aquelarre te necesita, ¿le harás justicia a la promesa que selló tus labios?
NEMESIS, ¡Bienvenida a las Siete Maravillas! Gracias por acompañarnos en este proyecto, esperamos disfrutes del grupal.A partir de este momento tienes 24 horas para enviarnos la cuenta de tu personaje, pero si necesitas más tiempo nuestro buzón está abierto.
FUERA DE PERSONAJE
Pseudónimo: Nemesis.
Pronombres: ella/suya
Edad: 23 años.
País o zona horaria: GMT-3
Nivel de conexión del uno al diez: 7/10
Triggers: maltrato animal, suicidio.
En caso de unfollow ¿permitirías que usemos a tu personaje para el desarrollo de la trama? Adelante!
¿Algo que añadir? Gracias por soportarme otra vez. Los amo a todos.
DENTRO DE PERSONAJE
Nombre: Zachary Hargrove
Pronombres: él/suyo
Faceclaim: Michael Evans Behling
Edad y fecha de nacimiento: 25 años / 09 de noviembre.
Ocupación: Entrenador de boxeo.
Cupo y a qué Aquelarre pertenece: Cupo 29, Aquelarre Orbona.
Personalidad:
Positivos: optimista, valiente, sencillo.
Negativos: competitivo, crítico, desobediente.
¿Qué poderes posee?
piroquinesis, telekinesis / healing, atmokinesis.
¿Cómo fue la primera vez que desarrolló uno de sus poderes?
La primera vez que aparecieron sus habilidades decidió ignorarlas y llamarlas ‘una ayuda del cielo’ dadas las circunstancias. Escapaba de un grupo de jóvenes con los que había tenido problemas, venían armados y desde uno de los edificios (lugar en donde lo encontraron) deseó que las armas se fueran volando de sus manos. Extrañamente se le cumplió el deseo y terminó escapando con éxito.
De desearlo, puedes añadir tres puntos relevantes a la historia de tu personaje o curiosidades (opcional)
Desconoce raíces y lazos familiares, pues horas después del nacimiento fue abandonado en el mismo hospital por sus progenitores. Médicos y colegas reconocen a una mujer de cabello enrulado y negro como su madre, la cual desapareció en formas misteriosas después de la recuperación del parto. En tiempos posteriores fue entregado a un orfanato junto a otras vidas sin familia.
Un ambiente lleno de problemas y problemáticos terminó moldeando una personalidad análoga. Desarrolló facilidad para obtener lo que quería en base a robos y peleas, siendo varias veces interrogado y advertido de consecuencias más graves. A sus quince años una mujer policía se apiadó de su adopción, esperanza de darle una mejor vida y un futuro libre de sus elecciones. A pesar de aceptar un lugar en su familia y sentirse por primera vez agradecido, las costumbres se mantuvieron latentes. Robos por la noche y malas juntas que convirtieron el ambiente familiar en un caos, cuando el dinero no fue suficiente acudió a la venta de las pertenencias de la casa, para lo que fue descubierto con el tiempo. A sus diecisiete, casi por cumplir la mayoría de edad, fue encontrado por las autoridades policiales en pleno robo a una casa. Su madre adoptiva no pudo influenciar en el caso, por lo que le dieron varios años de prisión.
Aprendió en mitades de las consecuencias dentro del ambiente. Arrepentimiento con la familia que lo adoptó fue la principal razón para su buen (o parciamente buen) comportamiento, pero siempre callado al respecto. Una pelea con un muchacho dentro de la cárcel terminó despertando sus poderes por segunda vez. Llamas se mostraron saliendo de sus manos y ocasionando un incendio dentro de una celda, para lo que afortunadamente nadie salió herido. Los rumores corrieron, haciendo referencia a un truco que le permitió encenderse en llamas, pero la lógica fue el argumento que cerró el caso y buscaron por todos lados los elementos que le permitieron encender el fuego. Inesperadamente a las semanas alguien pagó por su libertad y no fue hasta varios días después que mostraron sus caras. El aquelarre Orbona lo halló tras las noticias expuestas en el noticiero, haciéndole saber que tenía habilidades importantes que venían en su sangre. Comienzo incrédulo y de difícil adaptación, pero una vez que empezó a dominar sus habilidades las supo aprovechar para su beneficio.
La salida le permitió reordenar su vida, aunque lo que más desea hasta ahora y en silencio es reconciliarse con la familia adoptiva. Al principio acudió varias veces al perímetro de la casa, siendo inhibido por inseguridad y ausencia de palabras justas para expresarles su disculpa. Por otro lado, el reencuentro con uno de sus amigos del pasado le abrió las puertas para unirse a un club de deportes y consiguió la manera de llegar al cargo de entrenador de boxeo. Era una de las cosas que más le gustaba hacer en sus años de adolescente, incluso sigue con el deseo de convertirse en profesional alguna vez. Tuvo trabajos temporales en diferentes puntos de la ciudad, pero al encontrar el deporte se instaló allí y decidió esforzarse en ello.