Tenía ciertos miedos, siempre los tenía. Su autoestima no era la más alta del mundo. Jamás un chico la había amado, como ella se lo merece. Desgastaba tanto tiempo con sus amigos, no amigos, pero al final ella se quedaba sola. Aveces se sentia demasiado rota como para sonreir. Lloraba por las noches, abrazando a la almohada. Su consuelo era una bonita canción feliz, que no la hacia feliz.
(Vía-Un-poco-menos-infeliz)











