Historia - Entrada, incontables, sacrificio, exterminación, captura, trato, decisión (UnderCronos)
CONSEJO AMISTOSO: Si has terminado de leer la primera parte, tomate un descanso si ya no quieres continuar con la lectura, vuelve cuando tengas las ganas renovadas.
Muchos siglos después, muchos años pasados, muchos granitos de arena caídos que continúan cayendo contra el tiempo, niños desparecidos, leyendas olvidadas...todo esta predestinado. Un niño humano se había perdido en el Monte Ebett y en su desorientación llego a parar en una cueva, en el interior de esta se hallaba un enorme y profundo cráter que no parecía tener fin, el niño humano se acerco al ya mencionado cráter y colocándose cerca del borde asomo su cabeza en el interior del cráter donde solo se podía visualizar oscuridad. Ese fue su error.
En un descuido por parte del infante, resbalo hacia las profundidades del cráter. Una muerte segura, sin dolor, sin escapatoria...o ¿no?. Como si su grito hubiera activado algo, una grieta espacio temporal se abrió de la nada y el pequeño niño cayo en su interior desapareciendo en el acto. Aquella grieta espacio temporal se cerro luego de un par de minutos.
El niño humano llego a un lugar desconocido, una dimensión diferente a la suya. Había llegado a la dimensión de los Monstruos, la cual era conocida por el nombre del Páramo. Allí cruzo muchas adversidades, obstáculos y derroto a muchos monstruos que están decididos en acabar con su vida...¿derroto? no, los aniquilo.
Aquella dimensión era habitaba por los Monstruos los cuales se dividían en dos bandos: Los que eran civilizados pero que soportaban sus deseos de matar y los que prefirieron seguir siendo como sus antepasados, solo monstruos que actúan y viven como unos. La gran mayoría de estos seres eran civilizados pero eso no significa que el número de Monstruos No Civilizados sea mínimo.
A cada ser que este aparentemente inocente niño se encontró en su camino les dio muerte, no una rápida, sino una lenta y dolorosa donde el infante pudiera disfrutar cada corte que le hacia a esas criaturas que lo miraban con terror. A esto se le conoce como genocidio...una ruta genocida, para ti.
Esta ruta se repitió incontables veces, matar al niño no servia de nada, siempre volvía sabiendo mas y con muchas ganas de matar. No era necesario que aquella dimensión terminara de morir y que con ella se llevara la vida de los monstruos, el humano se encargaba de hacerlo una y otra vez. Pero...todo eso paro cuando el infante reconoció que lo que hacia estaba mal, todo lo que le estaban obligando hacer esta mal, así que con el poder que siempre lo traía de la muerte...reinicio esa dimensión una vez mas para arreglar todo, aquel poder es conocido como reset por ti.
Intento hacer de todo para mejorar las cosas entre los monstruos y el, pero nada funciono. Aquellos seres parecían tenerle un miedo incondicional que ni ellos mismos podían entender porque, solo dos de esos monstruos podían entender el porque de ese miedo, ellos sabían y recordaban cada detalle de todas esas rutas genocidas.
Al final, el pequeño humano decidió sacrificarse y dar su alma para que aquellos monstruos pudieran vivir en paz con los humanos en la otra dimensión. Pero no fue así. Los monstruos usaron las 7 almas humanas para salir de aquella dimensión y llegar al mundo de los humanos, la dimensión de estos, pero los monstruos no fueron bien recibidos y fueron acusados por las desapariciones y posibles - las cuales terminaron siendo ciertas - muertes de todos los niños desaparecidos. Los humanos comenzaron a cazar a todos los monstruos y a terminar con sus vidas ya que eran un peligro para la humanidad...la historia volvía a repetirse.
Los meses pasaron y solo un monstruo había logrado sobrevivir, se trataba de un monstruo esqueleto. Este monstruo había aniquilado a muchos soldados humanos que fueron asignados en la misión de capturarlo, pero, al final lograron completar el objetivo de su misión - luego de muchas semanas tratando de atraparlo -. El esqueleto fue encerrado en un laboratorio, en una habitación de extrema seguridad, este no daba señales de vida y nunca hablaba con los científicos aunque estos intentaran sacarle información. El monstruo parecía buscar algo, miraba fijamente a cada humano que se encontrase con si pudiera ver a través de el.
Un tiempo después, casi un mes específicamente, el esqueleto comenzó a dar señales de vida durante ese tiempo cuando una nueva científica fue asignada para el, a diferencia de los otros científicos esta mujer lo trataba con amabilidad, como si fuera una persona normal. No la miraba con sentimientos de amor, sino con si hubiera encontrado lo que estuvo buscando desde hace mucho tiempo.
Un buen día, el esqueleto le propuso un trato a la mujer. Si ella lograba arreglar todo este mal ocasionado por un simple niño...el le daría algo de información sobre los monstruos solo a ella. La mujer algo dudosa acepto y aquel esqueleto se puso de pie con una amplia sonrisa en su esquelético rostro, unas llamas azuladas envolvieron la figura del monstruo por completo y del pecho de este comenzaba a emerger un corazón que se encontraba de cabeza mientras que una flama azulada lo envolvía.
La flama que cubría aquel grisáceo corazón se adentro en el pecho de la mujer y de la nada...las llamas que rodeaban la figura del monstruo envolvieron con violencia toda la habitación...todo se volvió oscuro para aquella mujer. Al despertar se encontraba recostada sobre una cama de flores azules pero al mirarse bien comprendió que esa no era ella, ese no era su cuerpo. El cuerpo en el que estaba era el de un niño pequeño.
Ahora, aquella mujer podía comprender a lo que se refería aquel esqueleto con lo de arreglar lo que había ocasionado el niño humano. Ella seria quien reescriba la historia, quien cambie el pasado...quien elija una ruta para siempre.
¿O tal vez seras tú quien la elija?