El primer clásico de la temporada 2013-2014 terminó con victoria del equipo blaugrana. Desde luego, es completamente inviable decir que este resultado es justo. Todo aquel que viera el partido ha podido ver como el Madrid fue claramente superior, sobre todo en la segunda parte.
Hubo para mío tres factores que decantaron la balanza hacia los locales: en primer lugar, las decisiones de Ancelotti, que empezó con super mediocampo formado por Ramos y Khedira y no metió a Isco en ningún momento (un pecado capital); en segundo lugar, la diferencia de acierto, pues el barça metió dos goles en cuatro ocasiones y el madrid no consiguió marcar hasta el 91' a pesar de tener cerca de seis ocasiones claras, incluyendo un tiro al palo y dos 1 vs 1 (Khedira y Cristiano); por último, y no por ello menos importante, Undiano Mallenco, que se tragó un penalty clamoroso y le perdonó al Barça infinitas amarillas, dejándoles pegar patadas a cada minuto.
Por todo esto, hay que estar orgullosos del Madrid, porque fue mejor, mereció ganar y, en mi opinión, en este partido ha ganado más de lo que ha perdido. Y si no, al tiempo.