Sobre el libro “Belgrano Sur y otros ladridos” de Víctor Cuello
Ha llegado a mis manos el último libro publicado de Víctor Cuello editado por Lítica.
Está dedicado a su amigo, el poeta Omar Cao a quien tuve el honor de conocer gracias a él, como a Pedro Chapa y otros autores de La Matanza, donde hay una interesante y valiosa movida literaria.
El epígrafe de Rafael Vázquez a quien no conozco sintetiza muy bien su arte poética: escribir porque sí, como una necesidad, a veces como si fuera un acto de amor y a veces porque reemplaza a las ganas de matar que le produce lo que ve y vive. Claro, en esto me veo representada yo misma. Escribo por necesidad de decir lo que pienso y siento, para compartir, denunciar y liberar mi bronca y mi dolor acumulados.
Siempre me ha asombrado la capacidad de síntesis de Víctor ( Pajarito) Cuello. Será que por mi edad soy larguera, y me gusta extenderme en detalles, explicaciones, como para no dejar ninguna duda, que me asombra cómo Víctor puede decir tanto en tan pocas y contundentes palabras que te obligan a detenerte, pensar, imaginar, sentir, y hasta interpelarte…..Es lo que aprecio en este libro y en los anteriores como en los poemas que frecuentemente me envía y me conmueven.
El título es una clara referencia a un línea ferroviaria y del Sur. El subtítulo me sugiere protesta, furia, enojo, como el de un perro que no ladra a la luna, sino furioso por todo lo que ve y no le gusta. Más que gritar es una poesía que golpea.
Si debiera sintetizar todo el libro en pocas palabras, diría: una gran pregunta retórica que compromete al lector, que no te deja indiferente, que te moviliza y hasta te insulta si te contas entre los culpables de las cosas que denuncia. Aparecen muchas de las palabras que llamamos malas, pero no molestan porque cumplen una clara función y hasta parecen necesarias, como las maldiciones a los que cambiaron la ley de los jubilados para perjudicarlos, con la misma cantidad del número de la ley.
Sus poemas son crónicas de la realidad donde aparecen personajes con nombre propio o desconocidos pero todos protagonistas de sufrimiento, injusticia, gatillo fácil, violencia directa o indirecta, hechos repetidos a lo largo de la historia en que cambian las formas pero nunca la intención.
No abusa de recursos ni de imágenes, solo las necesarias para pintar la escena.
Los lugares más comunes: el tren, la calle, el país, el planeta en riesgo frente a los agrotóxicos, a la explotación desmedida, a la contaminación.
Hay momentos de ternura como el ver la luna desde el tren, cosa que solo él parece ver, porque la gente está demasiado cansada y duerme o va distraída y preocupada, metida en sí misma o cuando describe al bebé en brazos de una harapienta.
Habla de lo que conoce y ve: la gente en el tren donde todos esperan una respuesta, algo: un billete, una venta, que lo escuchen, una sonrisa al menos, un mínimo acto de humanidad.
Por momentos le habla directamente al lector o al compañero de viaje estigmatizado, animándolo.
Entre los personajes aparecen Sandra y Rubén, muertos por abandono de las autoridades, un Facundo que no sabemos quién es pero que murió con un tiro en la nuca, Dorothy Stang, una monja asesinada por su compromiso con los DDHH en el Amazonas, Ismael Rodríguez con un balazo en el pecho en el Chaco, tres chicos muertos por el ecocidio ,Pedro en Villa Dorrego inundada, Latillo y Mencho, los migrantes que mueren en mar, en tierra, perseguidos, apresados….tanto de un lado como del otro del mapa, Sebastián Acevedo prendido fuego para apagar el fuego que le atormentaba el alma….tantos, los que piden, los que lavan vidrios, los que juntan cartones, los que se mojan, los que tienen frío, los que tienen hambre, Ezequiel Lamas que el barrio conoce, Vicente Ferrer, jubilado al que compara por el nombre con otros Vicentes Ferrer; uno santo, otro filántropo . El nuestro en San Telmo, apaleado por robar para comer. Hay uno que me llegó particularmente es el que titula irónicamente Bingo que es lo que grita la muerte cuando se lleva al perrito con ese nombre junto a su dueño, muertos de frío en Córdoba.
Hay una dolorosa síntesis: Hoy ( todo el tiempo, en todas partes) es Fuego porque es guerra, persecución, odio, furia, represión, violencia de todo tipo. Angustia la falta de solidaridad y se pregunta más de una vez qué es lo que se interpone entre un corazón y otro…para que aparezca el amor. No hay ciencia que lo explique como puede explicar un eclipse o un sistema económico. Hay dos exactas definiciones: la Macrisis es una sanguijuela que se come todo o La realidad es una pesadilla pura y continua.
Irónicamente juega con el Abuelito…dímelo tú….para que el viejo responda lo que dice el sistema ante las inocentes preguntas de un niño.
En un momento me hizo recordar a Nicolás Guillén cuando al decir: Ningún pibe nace chorro….ningún pibe nace poli, está diciendo que son la misma cosa, el armado y el indefenso, pobre contra pobre…..
Hay concretas referencias al poder, a las autoridades, al sistema, los responsables, y por sobre todo a los medios como la TV que mienten a todos, a diferencia del diario de Irigoyen que mentía solo al presidente. Son estos medios los que alimentan el odio, engordan pasiones e intereses non santos. Los enemigos principales: la guita por la que todos o casi se venden y hacen cambiar hasta los nombres de las cosas, el neoliberalismo que solo se preocupa por reprimir cualquier forma de protesta, el racismo, el pensamiento único.
Creo que el último poema Villa 31 ,presenta como único personaje que reivindica a todos por su entrega de amor al mencionar a Carlos Mugica. El representa el amor total que se opone al odio y a la muerte.
Es un libro para leerse pero recomiendo atenerse a las consecuencias. No lo va a dejar indiferente; posiblemente quede tan dolido como yo, no porque la poesía sea mala sino porque la realidad muerde fuerte y desgarra el alma.
Dora Giannoni
Enero 2020, con la esperanza y la oración
por un verdadero cambio en la patria que amo.