Ya no necesito tus promesas vacías ni tus verdades a medias.
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Ya no necesito tus promesas vacías ni tus verdades a medias.
"Háblame de soledades y rabias dormidas.
De manos vacías y noches ingratas.
¡Anda! Intenta explicarme como duele el silencio,
y cómo matan las palabras cuando no se dicen.
Cómo te adulas mostrándote fuerte en
medio de un mundo que no te conoce.
Dime cómo te asfixia mi calor inventado.
Qué tanto pesa la esperanza cuando
la sostienes con las uñas. Cómo te quitas el frío cuando
se te mete en el alma
en las noches más largas,
y cómo te desprendes de la cordura
mientras intentas olvidarme."
La otra mañana mi mamá me llamó y me dijo: "Leí un artículo que hablaba de sillas vacías en Navidad, el daño que hacen", y su voz temblaba al hablar.
Entonces pensé en estas sillas vacías durante tres días, incluso un poco por la noche, y hasta me dio dolor de estómago, porque para mí la tristeza se acumula toda ahí, ni en el corazón ni en la cabeza; en el vientre.
En un momento, sin embargo, me dije: "si todos pensamos en sillas vacías, en los que no están, en los que nunca han estado, en los que pueden estar, ¿quién pensará en quién está o se fue?
¿Quién está ahí todavía, quién piensa en ello?
La navidad no me sienta tan bien, porque me recuerda cuanta magia perdemos por el camino, me recuerda cuantas esperanzas mandamos a la horca sin darnos cuenta, y en definitiva: hay días que me gustan más, como el primer día de la primavera, el día en que la hora cambia y nos dan algo de luz, el día que me despierto y los árboles de mi avenida se sonrojan y se disponen a desnudarse delante de todos.
Aún así este año quiero intentar vivirlo mejor, este año tengo un buen propósito para hoy (me gusta ir paso a paso, un día a la vez, porque luego quién sabe mañana).
Hoy quiero pensar en las sillas llenas, lo que queda, todo lo que sobrevivió, todo lo que existe.
Sonreiré a las sillas vacías y no se ofenderán.
Los que ya no están no se ofenden si tratamos de ser felices de vez en cuando.
Susana Casciani
Recordar contraseña / Defreds
Mi futuro no puede depender de ti porque qué me asegura a mí que de aqui a cinco años seguirás ahí esperándome
Me aburren las conversaciones vacías.
Personas con ojos llenos de fotografías de momentos y almas vacías.
-Vuelve y observa una vez más el jardín de rosas. Ahora comprenderás que tu rosa es única en el mundo.
Se dirigió el principito nuevamente a la rosas:
-En absoluto os parecéis a mi rosa. Nadie os ha domesticado y no habéis domesticado a nadie. Así era mi zorro antes, semejante a cien mil otros. Al hacerlo mi amigo, ahora es único en el mundo.
Las rosas se mostraron ciertamente molestas.
-Sois bellas, pero aún estáis vacías -agregó todavía-. Nadie puede morir por vosotras. Es probable que una persona común crea que mi rosa se os parece. Ella siendo sólo una, es sin duda más importante que todas vosotras, pues es ella la rosa a quien he regado, a quien he puesto bajo un globo; es la rosa que abrigué con el biombo. Ella es la rosa cuyas orugas maté (excepto unas pocas que se hicieron mariposas). Ella es a quien escuché quejarse, alabarse y aún algunas veces, callarse. Ella es mi rosa...