Tenía miedo y con justa razón, ya antes me mostraron que aún con palabras bonitas podían destrozarme.
Me enseñaron a desconfiar y lo hacía hasta de mí.
Pero allí estaba él, intentando mostrarme que era distinto. Yo sentía miedo y aún con ello, él lograba alegrarme el corazón de a pocos.













