En el altar decidido estoy. Nunca he visto todo tan claro. Es como si hubiese encontrado la clave y obvio, nadie esta feliz de ello. Solo quien también le fue revelado la fe sacrificial, puede entenderlo. El altar no tiene lástima de nadie. Recuerdo que toda mi adolescencia me la pase esperando la lástima de las personas. Siempre quise lucir como la víctima de este mundo corrupto. Incluso, hasta había pensado que la fe lloraba. ¿Cuán lejos del altar estaba, aun estando físicamente cerca? Una lección única. Cuando uno sacrifica su vida, es imposible que Dios no le honre. ¡Ya no importa nada! Cada que vez que hablan del plan de Dios para mi vida. Solo puedo pensar en el Altar. Mas es de su voluntad. Su plan me sorprenderá. Lo sé. Sé que sus promesas se cumplirán. A los 15 años, yo le repetía a Dios que me matase porque ya no había solución para mí. Hoy estoy cumpliendo 21 años. Alcancé, en 4 años, todo lo que busqué en mi vida. La verdadera felicidad.












