Somos parte de Dios. Fuimos creados a su imagen y semejanza. Nos hizo con un propósito de vida. Piénsalo. El hombre creado por Sus propias manos y la mujer del hombre. Los tres estamos unidos al ser parte de Él.
Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra. Génesis 1:26
A veces pensaba: pero si el hombre iba a sufrir tanto, ¿por qué Dios permitió que existiéramos? Él pudo habernos matado. Pudo haber matado a Adán y Eva. Al ver que sus hijos ya tendrían el pecado en su naturaleza y al ver que ellos ya no eran puros.
Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos... Génesis 3:7
De hecho, Dios sintió tristeza por habernos creado. Incluso mató a casi todo el mundo. Solo un hombre fue hallado justo ante sus ojos. Solo un hombre que hizo que Dios tuviera esperanza en nosotros. Noé.
Y le pesó al Señor haber hecho al hombre en la tierra, y sintió tristeza en su corazón. Génesis 6:6
Mas Noé halló gracia ante los ojos del Señor. Génesis 6:8
Pero en el momento que Dios creó al hombre, Dios sabía que el hombre pecaría.
Nada de lo que Dios ha creado puede esconderse de él, pues Dios puede verlo todo con claridad, y ante él seremos responsables de todo lo que hemos hecho. Hebreos 4:13
Él sabía lo que Adán y Eva harían y vendría toda esta desgracia al mundo. Nada sería lo mismo. Todo se había roto. El hombre iba a sufrir, pero también podía ser cuidado por Él. Dios estaría con él para cuando sufriera, solo que el hombre debía acercarse. Era lo justo, después de la brecha construida por el pecado entre el hombre y Él. Y Dios es justicia, ni siquiera Él puede ir contra su propia justicia.
Él nos protege del mal. Es un Dios justo y fiel, que siempre actúa con justicia. Deuteronomio 32:4
El hombre debía regresar a Dios para volver a ser feliz. La felicidad nos fue arrebatada cuando Adán y Eva conocieron el mal.
Lo cierto es que mientras más se sabe, más se sufre; mientras más se llena uno de conocimientos, más se llena de problemas. Eclesiastés 1:18
Dios nos amó tanto que permitió que continuáramos aquí. Sería un gran dolor para nosotros, pero un extremo dolor para Él. Vernos sufrir no lo hace feliz. Él decidió no acabar con nuestra existencia porque somos parte de Él. Porque nos ama. Inmensurablemente.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan 3:16
Pero debía ocurrir un sacrificio. Vida por vida. Él fue el sacrificio. Decidió morir por nosotros. No nos mató, Él decidió morir, ser humillado, lastimado y molido.
Fue despreciado y desechado de los hombres, varón de dolores y experimentado en aflicción; y como uno de quien los hombres esconden el rostro, fue despreciado, y no le estimamos. Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores; con todo, nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y afligido. Mas Él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, y por sus heridas hemos sido sanados. Isaías 53:3-4-5
Ahora, el hombre vive sin querer a Dios. Vive declarando que no necesita a Dios, que no le hace falta, que todo estaría mejor si Dios no existiera. El hombre sigue huyendo de Dios, como lo hizo Adán y Caín en el principio.
Y oyeron al Señor Dios que se paseaba en el huerto al fresco del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia del Señor Dios entre los árboles del huerto. Génesis 3:8
He aquí, me has arrojado hoy de la faz de la tierra, y de tu presencia me esconderé, y seré vagabundo y errante en la tierra; y sucederá que cualquiera que me halle me matará. Génesis 4:14
El hombre lastima su cuerpo, lastima su alma y niega necesitar a Dios. Mira a estrellas tan hermosas e increíbles como la luna y el sol y se atreve a decir que él mismo es su propio Dios.
No seas sabio a tus propios ojos, teme al Señor y apártate del mal. Proverbios 3:7
El hombre ha decidido lastimarse, él va de encuentro al mal, creyendo palabras vacías, viviendo por propósitos inservibles que logran distraerlo de su realidad, porque solo aguanta la ficción que le venden. Lo alivia, le hace sentir lleno, pero al poco tiempo el vacío siempre aparece.
El hombre saciado aborrece la miel,pero para el hombre hambriento todo lo amargo es dulce. Proverbios 27:7
Entonces, ¿por qué ese vacío? ¿cómo lo llenamos?
Ese vacío existe porque somos parte de Dios y fuimos separados de él cuando el pecado llegó al mundo, y solo puede ser llenado cuando abandonamos el pecado y volvemos a ser parte de Dios.
... ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad hacia Dios? Por tanto, el que quiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. Santiago 4:4