Summary: “Look, if there’s one thing I learned on Gotham’s streets, it’s this: dealing is never fucking pretty, okay? It’s ugly, it gets ugly but that’s how you know that you’re moving forward. It’s like peeling off a band-aid. It sucks, it hurts, it’s sore after. But it gets better.”
Notes: I lost a bet I made with Miss Victoria. (Some of you probably know what bet I'm talking about.) This is her prize. She wanted JayTim and one of the boys comforting the other. Heavily inspired by this amazing picture by naturalvirtue.
Title is a lyric from the song "Breathe Me" by Sia.
varevare said: is your headache a she? interesting o3o can I be the godmother?
Sure! And yes, for some reason. Maybe my native language is showing since the gender of both of the words that make up the word "headache" here is feminine?
You'll have to excuse me, Tumblr. Why? Well, I wrote crappy fic in Spanish and this is me throwing it against all your dashboards. Oups.
BUT. This is for you, Vic, so everyone else will have to deal. Because you seem a bit sad lately, and I know I've not been around all that much aaaand I don't want you doing anything but being awesome. So. Sorry for the quality, sweetie, I fail at fanfic. La intención es lo que cuenta, que dicen!
*
Hay ciudades que, en cuanto las pisas, sabes que tienen algo de especial. Hay algo en el aire, no sabes si son las luces parpadeantes o el alboroto en las calles, si la mezcla de olores que sale de sus callejones o la cantidad ingente de coches y máquinas que parecen vibrar a tu alrededor. Hay ciudades que tienen vida propia, clavan sus cimientos en la tierra y extienden sus afilados edificios hacia el cielo, el pavimento se expande inexorablemente devorando el verde y sabes que es allí donde quieres vivir, entre sus edificios apilados y sus calles retorcidas.
También hay ciudades que matan. Respiras su aire, dejas que su suciedad se pegue a ti y, con el tiempo, te conviertes en una mancha más sobre su asfalto. Pasas tu vida arrastrándote por su interior, abandonas tus sueños en una esquina y derramas tu sangre en la siguiente. El invierno en Gotham es solo un empujón más que da la ciudad a sus habitantes. Un empujón más hacia el precipicio. Porque Gotham es una ciudad cansada, la mugre y el sufrimiento han encorvado sus edificios y desconchado sus monumentos, cada día que pasa sus calles se desmoronan un poco más sobre sus habitantes, y la única forma que tiene de liberar su carga es liberándose de aquellos que la ensucian.
Gotham está demasiado agotada para hacer excepciones. Sus calles despedazan a todos por igual. Se hunde arrastrando a todos con ella. Tasa de supervivencia cero.
A veces se pregunta si la ciudad le ha estado mandando mensajes. Le enterraron en su frío suelo y Gotham le escupió. No tiene un lugar en ella. Nunca ha pertenecido a nadie, nunca ha echado raíces en ningún lugar. El asfalto es demasiado duro para crecer sobre él. Años atrás, creyó haber encontrado un nido sobre las olas, pero el espejismo duró poco, se desvaneció bajo el peso de la graba húmeda. Polvo eres y en polvo te convertirás, excepto si el destino es suficientemente cruel como para darte una segunda oportunidad.
Han pasado décadas desde que abandonó Gotham. Un día despertó en la oscuridad y se dio cuenta de que por mucho que insistiera, nunca había habido ni habría jamás un sitio para él allí. No era una sensación desconocida. Partió al alba sin dejar rastro; pisos vacíos, uniformes esparcidos por el suelo, balas abandonadas, restos de toda una vida dejados atrás para pudrirse bajo el peso de los años. Sentía que iba a partirse bajo el peso de los días si seguía un día más en esas calles, que la noche iba a arrastrarlo de nuevo bajo tierra, esta vez definitivamente. No más luchas, no más batallas. Había sangre suficiente en sus manos para teñir de rojo cada una de las páginas del calendario. Noches y muertes sucediéndose una tras otra durante años en un bucle infinito. Ya no sentía rabia, ya no sentía pena, ya no sentía más que frío entumeciendo sus huesos. El olor rancio a sangre pegándose a su piel y a sus sábanas.
Nunca pensó que volvería a la ciudad. Nunca quiso volver.
Reina el silencio en el lugar, solo la escarcha cruje bajo sus pies. Es temprano, el cielo aun tiene ese color grisáceo de primera hora de la mañana. El viento helado sopla entre las lápidas del camposanto y silba su extraña canción al acariciar las intrincadas estatuas esparcidas por el lugar; ángeles marmóreos y vírgenes desgastadas.
No tarda en encontrar lo que ha estado buscando. El lugar no ha cambiado, pese a que la ciudad a su alrededor no ha dejado de hacerlo un solo día. Las cosas muertas son las únicas que permanecen indiferentes al paso del tiempo, y pocos lugares saben más a muerte que el rincón del mundo en que se encuentra.
Recuerda hace años estar de pie en ese mismo lugar. Joven, el tiempo aún no había tallado su carne. Recuerda jurar bajo el enorme ángel proteger de los demonios de la noche a todos aquellos incautos que se hacinan en las calles de la ciudad. Recuerda el nudo en su garganta, y sentir que su vida estaba cambiando irremediablemente.
Recuerda el peso de la mano sobre su espalda, manteniéndole firme.
Ahora siente una vez más como su vida da un vuelco. Quizá el último realmente importante. Siente que ha llegado ese momento en que es imposible volver atrás, ese momento que nunca creyó que llegaría. Su memoria ya no es lo que era, los años no han pasado en vano, y hace demasiado tiempo desde la última vez que sintió esa mano sobre su espalda.
Cuando dejó Gotham aquella noche, supo que nunca volverían a cruzarse. Supo que jamás iba a encontrarse en su presencia de nuevo. Supo que el perdón era algo imposible entre ellos.
Cuando lee de nuevo la lápida a los pies del ángel, sabe que no estuvo equivocado.
A little baby elephant stumbles into your ask box, holding a small letter in his mouth. He hands the note to you and it reads, "I love you. You are a wonderful, loved person." Pass it on to the first ten people on your dash.