Caso N°777 fanfic wigetta - Capítulo 12
Todo lo que había sucedido, me daba vueltas en la cabeza, las heridas ya no me daban tanto dolor gracias a los analgésicos que me habían otorgado en la clínica.
Después de ese día, fui escoltado por policías, no me dejaron ni un segundo tranquilo una vez me dieron el alta. Habían pasado cinco días, cinco malditos días donde no me daban noticias de Alex, después de que él distrajo a los hombres de Dalton para que lográramos escapar, no pude volver a verle… ¿se lo habrán llevado detenido? ¿Lo habrán interrogado como a mí?, era lo más probable… solo espero que esté bien.
Unos pasos se aproximaban por los pasillos, yo me encontraba en la comisaría de policía, en la sala de interrogatorios, era una habitación reforzada con poca luz, donde había una silla enfrente de mí y un ventanal oscuro, sabía que por ese ventanal estaba siendo observado, conozco muchas películas policiales como para saber de qué trata el procedimiento, pero solo fingía ignorancia.
Las puertas se abrieron y apareció Frank, el detective que había ido a interrogar a la familia de Alex y el que me ayudó a recibir tratamiento médico una vez que salí de las bodegas.
Él parecía muy desesperado en ese entonces, apenas me vio, preguntó por el policía que me dio la oportunidad de escapar. Le dije que había ido a buscar a Alex y eso lo puso mucho más nervioso, a poco tiempo de aparecer las patrullas, me ayudó a recibir atención para buscar a su compañero lo más pronto posible.
-¿Cómo te encuentras de tus heridas?- dijo acercándose a la silla de enfrente.
-Ahí… recuperándose… creo- la verdad, no me apetecía hablar, por más que me habían interrogado, no era capaz de comentar lo ocurrido con Alex, no quería que sus padres, perdieran la fe en él y lo tratasen como un criminal. Yo… todavía no lo perdonaba del todo, pero de cierta forma, podía entenderlo… al poco tiempo que estuve involucrado, me di cuenta de la presión que genera el salvar tu vida con medidas desesperadas, Alex, trataba de ayudar a su familia, no de la mejor manera, incluso agravó su situación… pero… en el fondo, seguía siendo un buen chico, aún estaba mi amigo dentro de ese complejo de matón.
-Lo bueno fue que no sufriste mayores lesiones… de verdad tuviste suerte… le debes mucho a mi compañero- dijo con una mirada triste.
-¿Qué pasó con Alex?- respondí ya hartado, me parecía tonta esta charla, fingir interés en mi condición para entrar en confianza y soltar todo, yo no era así, yo… necesitaba respuestas también, quería saber lo que en verdad estaba pasando.
El detective no sabía dónde mantener la vista, se frotaba la cabeza con ansiedad y eso me impacientaba aún más.
-No debes porqué ponerte así, por lo menos… finge que mi compañero te importa… no sabes todo el esfuerzo qu-.
-¿Esforzarse? ¿De verdad? Entonces ¿Dónde está Alex?- interrumpí.
Él se quedó callado tras esas preguntas, todo lo que me dijo aquel policía… en el fondo sabía que eran mentiras, solo quería que yo saliese de ese lugar, pero… no pudo hallar a Alex y por eso hasta el día de hoy no ha querido aparecer, ¿un solo policía enfrentándose con un grupo de matones armados?, ¡una coña!, nadie se esforzaría tanto, menos un policía que sigue un procedimiento estricto.
-Nosotros, estamos haciendo todo lo posible para encontrarlo… ahora tenemos presente la amenaza de la banda y habrá mayores medidas de seguridad, ten por seguro que tu amigo no morirá en manos de esos bandidos- respondió.
-Deje de decir tantas falsedades… vosotros, siempre tratan de decir estas cosas para mantenernos calmados, pero jamás hacéis nada respecto a ello… ¿sabes cuántas semanas estuvo Alex desaparecido? todos los días iba a la estación de policía sin tener respuestas, parecía un loco comparado a la calma que ellos se tomaban el caso, ¿y ahora qué? Tuvo que pasar algo de esta magnitud para poder empezar una verdadera operación, ¿Cómo queréis que confié en vosotros?- estaba enojado, pensaba en lo que me decía Alex respecto a ellos y de verdad me lo creía, jamás he tenido una buena relación con los policías, nadie ya confía en ellos a la hora de aplicar justicia, porque eso se perdió hace muchos años.
-Entiendo tu frustración, pero no hay que generalizar, yo he tenido que lidiar con muchos casos de desaparecidos, créeme que es largo el procedimiento y no todo sale como quieren los familiares, aparecen muertos, enterrados o incluso en prostíbulos de mala clase, no podemos saber qué caso es más importante que el otro porque al fin de cuentas, siempre tenemos presión para que los que están antes en la lista, se lleve a cabo la búsqueda- respondió algo frustrado el detective.
-… mi amigo… realmente se preocupó de este caso, gracias a él pudimos encontrarte a tiempo, ¿crees aún en la incompetencia de nuestro trabajo?- preguntó mientras se acercaba a la silla donde yo me encontraba.
Yo no dije ninguna sola palabra, por una parte tenía razón, ellos me encontraron, pero… no creo que era precisamente por el caso, ¿estaban ahí de casualidad? ¿O será que me estaban vigilando? ¿Por qué de pronto ellos se preocupan por la desaparición de Alex cuando ellos mismos dicen que había más personas adelante en la lista? Era extraño, los policías son interesados, jamás actuarán si no es por prestigio o un caso mayor ¿Qué es lo que ocultan?
-¿Dónde está el policía que me ayudó?- pregunté de forma exigente.
-Él ya no puede venir, ha sido relevado de este caso, yo estoy a cargo de esta investigación ahora… así que si tienes algo que decir, puedes consultarlo conmigo- respondió.
-No quiere darme la cara ¿verdad?- pregunté sin rodeos.
-¿Disculpa?- dijo molesto.
-No está aquí porque no pudo rescatar a Alex como lo prometió ¿no es así? Es más, hasta dudo que lo haya ido a buscar, solo me engañó para que me fuera, porque sabía que yo estaría dispuesto a no regresar sin Alex-.
El detective se acercó con un semblante molesto y me sostuvo de los hombros.
-Será mejor que te retractes, él hizo lo imposible por tratar de hallar a tu amigo, incluso más por sacarte de allí con vida… puedes pensar de los policías como quieras, pero no permitiré que seas desagradecido con mi compañero- podía ver la ira impregnada en sus ojos, mis comentarios hacia su compañero le habían molestado demasiado, por lo que limité mi contestación y solo aparté la vista.
-Vaya chaval… esto no es un juego niñato, tu viste el peligro frente a tus narices, nosotros no estamos para perder el tiempo, necesitamos de tu colaboración, si hablas tanto de justicia… entonces ayúdanos a aplicarla- dijo mientras daba unos pasos hacía atrás para tratar de calmarse.
Como si no me gustase contar todo… en mi situación, no puedo hacer ningún movimiento, ya es un peligro que esté con la policía, Los Sicases... y también Pedraska… tenían sus ojos puestos en mí, tampoco podía arriesgar la vida de Alex… estoy seguro que Dalton lo capturó porque lo necesita con vida para que le diga sobre aquel diamante, pero… ¿Quién me asegura que no lo torturarán? Y ¿su familia? ¿Mis amigos? Era arriesgar demasiada gente, no puedo más que callar…
El detective seguía esperando mi respuesta, pero solo recibía un desprecio y silencio absoluto de mi parte, suspiraba muchas veces con aire pensante y miraba al ventanal oscuro de forma disimulada.
Una llamada de pronto, interrumpe en la sala, Frank saca de su chaqueta su teléfono móvil y contesta.
-Si ¿bueno?- después de un rato, se quedó en silencio escuchando la otra línea del teléfono.
-Pero ¿cómo? ¿Pero qué hace ahí?... es que es… ya voy para allá- suspira nuevamente de forma pesada y me mira disconforme.
-Es todo por ahora, puedes irte a tu casa chaval, sé que tienes que volver a la universidad y no podemos tenerte bajo custodia sin pruebas, pero eso sí…- dijo acercándose hasta estar a un poco distancia y se agachó para verme al rostro.
-No quiero verte en una situación similar... no te salvaras de mis visitas y preguntas constantes, hasta que recapacites que hablar es lo mejor para ti- era fácil decirlo, pero no es tan sencillo como lo plantea, Alex sigue con esos sujetos, Los Pedraska no estarán contentos sin las joyas… también, no puedo contar que Alex es un mafioso.
El detective retrocedió hacia la puerta y se fue de forma apresurada, unos guardias de policía entraron y me escoltaron fuera de la sala de interrogatorios, salí de la jefatura y corrí hasta llegar lo más pronto a mi casa, estaba paranoico mirando a todos lados por si alguien me estaba siguiendo, desde que los policías han estado pendientes de mí, no he recibido ninguna llamada de los hombres de Pedraska, me gustaría pensar que se ha olvidado de mí, pero no podía engañarme, sé que tendré que asumir las consecuencias tarde o temprano.
Llegué a mi apartamento y lo primero que hice, fue asegurar con pestillo y correr las cortinas, me senté exhausto en el sofá y encendí la televisión para tratar de distraerme un poco.
Hace dos días, se dio la noticia del incendio de las bodegas, la policía no dio declaración, solo dieron a entender que todo estaba bajo control y que había estallado una bomba de gas que se encontraba mal cerrada.
Me parecía extraño porque los policías escondían tanta información, lo de las joyas… y también sobre los Sicases, ¿será una forma de evitar el pánico? O simplemente no pueden dar testimonios incompletos para no quedar como incompetentes.
Rato después, me preparé algo para cenar y me puse al día con los proyectos de la universidad, los policías habían contactado con rectoría para excusar mi falta a clases, por lo que no recibiría ninguna sanción y tampoco tendría problemas con trabajos atrasados.
Al ver que era tarde, me di un pequeño baño para irme a la cama, estaba mi cuerpo agotado, tanto física como psicológicamente, ya no recordaba cuándo fue que no tenía que lidiar con preocupaciones o problemas, era un sinfín de preocupaciones.
Me tumbé en la cama pensando en todo lo que había pasado estos días, esos diamantes fueron la causa de que mi vida se transformara en un infierno, más bien… por Alex, él me metió en semejante lío y ahora no puedo salir sin que los dos recuperemos esas joyas para Pedraska…
¿Qué le ve a ese tío? Hasta lo que se, es un asesino que no tiene compasión con los suyos, Alex logró robar a un grupo de alta seguridad, abandonó a su familia para unirse a él… y por solo un error, ¿lo matará? ¿Por qué le tendrías tanta fidelidad a un sujeto así?
Muchas preguntas pasaban por mi mente, todas ellas evitaron que pudiese descansar esa noche, mañana volvería a clases y eso ameritaba que estaría expuesto, cualquier secuaz, ya sea de Dalton o Pedraska me iba a matar, los nervios hacían que implorara que las horas no pasasen, solo quería quedarme en casa, escondido.
Pero todas esas súplicas no sirvieron para nada, la alarma había sonado y era momento de alistarse para volver a la realidad, una realidad llena de mentiras que debía mantener, realmente irónico.
Una vez tomado el desayuno y haber recargado completamente mi celular, aseguré toda evidencia en mi casa, guardé las cosas de valor solo por si acaso, ya no podía confiar estar seguro en ninguna parte, los hombres de aquellos mafiosos podrían forzar la cerradura y hacer un caos, hasta incluso me esperarían para secuestrarme nuevamente.
Apenas salí del departamento, corrí a toda prisa en dirección a la universidad, algunos de los estudiantes al verme pasar murmuraban cosas aun estando en frente de ellos. Todos se habían enterado que la policía estaba yendo a mi casa, también de que estuve un rato en el hospital, sentía que no tendría paz nunca más, no hasta que todo embrollo termine, posiblemente hasta que esos peces gordos caigan en prisión, pero… ¿cómo podría ser eso sin que nosotros salgamos perjudicados?
-¡Guille! Ostía macho, me habías preocupado- Mangel me sorprendió con su fuerte grito, algunos de la clase se acercaron en círculo para interrogarme sobre la policía, pero solo me limité a responderle a él, estaba tan mareado que lo único que quería hacer era estar dando explicaciones innecesarias.
-lo siento Mangel… todo ha pasado tan deprisa que apenas puedo entenderlo yo- respondí torpemente, era la verdad, sentía que no tenía descanso, esta semana ha sido de horror, ni en la clínica tuve paz con los policías y el detective, ni siquiera sabía qué haría en adelante.
-tranquilo, solo que no sé bien que está ocurriendo, me enteré que tuviste hospitalizado y que los policías han estado visitando tu casa estos días, ¿estás bien?- preguntó preocupado.
Frank me comentó que solucionaría las cosas con mis profesores, para compensar mis faltas, pero nadie me salva de los metiches que algunos alumnos pueden ser, Mangel podía entenderlo, después que se sinceró conmigo y ofreció su ayuda, quedó nuevamente fuera de todo esto.
-Todavía tienes moretones en el rostro macho, ¿te han asaltado? ¿Es eso?- preguntó nuevamente señalando las marcas.
-Si… eran unos sujetos que me tomaron por sorpresa, fue… cuando estaba buscando pistas sobre Alex, por eso los policías han estado yendo a mi casa… ahora, incluso retomarán el caso de Alex con cuidado… bueno es lo que dicen- respondí, ahora estaba dudando de quién era realmente, mentir ya se me estaba volviendo un hábito, lo odiaba, pero ¿qué haría otro en mi lugar?
-¿Enserio van a tomar la desaparición de Alex? Según tengo entendido, habían más personas desaparecidas antes que él, ¿por qué de pronto ese cambio?- ahí está, Mangel no era del todo un tonto, era demasiado extraño, lo único que se me pasaba por la cabeza, era que el detective nos había descubierto y me quiere tener vigilado.
-Bueno, eso no lo sé Mangel, solo espero que cumplan su palabra y puedan rescatar a Alex- dije hartado.
-¿Rescatar? ¿De quién?- preguntó confundido
-Digo… ah… ya sabes… traerlo devuelta- atiné a decir, joder… debo ser más cuidadoso con mis palabras.
-La clase está por comenzar… Después hablaremos Mangel- esquivé las miradas de mis compañeros y me fui a mi lugar, traté de llamar la menor atención posible, así que en las horas de descanso, me iba al baño o la biblioteca donde sabía que nadie podría hablarme.
Se acercaba la última clase y fui a mi casillero para buscar el libro de matemáticas cuando descubro que entre la rejilla, había un pequeño papel sobresaliendo.
-Esto… no estaba aquí antes- pensé en voz alta. Por lo que miré a mí alrededor para averiguar quién podría haber sido, pero aparte de los cahuines que se manifestaban hacia mi persona, nadie parecía ser sospechoso.
Quise ser cuidadoso, así que tomé el papel junto con mi libro y me fui al baño privado que estaba en el mismo piso de mi siguiente clase.
Desenvolví torpemente el papel, para saber su contenido, pero solo pude ver una dirección y una hora.
Estaba jodido, claramente debe ser Pedraska, ¿por qué lo creo? ¿Acaso Dalton se tomaría la molestia de citarme cuando hace seis días intentamos robarles las joyas? No, claro que no, él solamente me mandaría a matar, tiene a Alex y posiblemente esté negociando su cabeza para que hable.
La hora de mi clase comenzó y yo me senté muy nervioso, miraba por la ventana por si me estaban vigilando, si me mandaron esa nota, significa que la universidad dejó de ser segura para mí.
-Señor Díaz por favor venga a resolver este ejercicio- interrumpió de pronto el maestro.
¿Cómo? Sin darme cuenta la pizarra estaba llena de ejercicios, estaba tan sumergido en mis pensamientos que me estaba afectando en mis estudios.
-si…- me paré lentamente y traté de resolverlo, pero sentía que mi cabeza no funcionaba, estaba atareado, mis manos sudaban temblorosas y el profesor estaba esperando a que yo terminara.
-Creo que ya está- dije retrocediendo del pizarrón y el profesor empezó a revisar mi trabajo.
-¿Crees? Que cosas dices chaval si eres un buen estudiante- dijo dando una risita mientras veía el resultado.
-Bien… puedes regresar a tu puesto- me fui a sentar y note un poco de decepción en la cara del maestro.
-Esa es una forma de llegar a un resultado, pero no es correcto, presten atención para que no cometan errores en el examen- dijo borrando lo que había hecho.
Últimamente mi cabeza está en las nubes, es una lástima por lo que pueda pensar el profesor siendo que nunca tuve algún problema en su clase, pero presentía que esta no sería la única vez que terminaría cometiendo fallos.
La clase concluyó después de unas horas y yo estaba indeciso por si ir al lugar o no, por una parte, lo que más quería era alejarme de todo esto, pero ahora sé que Alex está en peligro, también que moriría si tratase de huir.
Agarré mi mochila y me fui en dirección a la puerta cuando un grito del profesor me detiene.
-Señor Díaz… puedo entender que esté distraído por lo que ha pasado, apenas hace poco viene saliendo del hospital y no ha tenido tiempo de ponerse al tanto con los estudios, solo espero que no se vuelva a repetir, tengo muchas expectativas en usted- dijo mientras ordenaba sus cosas para irse.
-Lo entiendo profesor, pondré más esfuerzo- respondí agachando la cabeza.
Terminada la conversación, me fui apresurado a la puerta de la facultad, miraba a todos lados por si había alguien sospechoso entre la multitud, pero solo estaban mis compañeros de clase reunidos en plena entrada.
Miré con atención el reloj y me dí cuenta que solo faltaba 30 minutos para ir a donde el papel indicaba, por lo que me subí el cierre de la chaqueta y me camuflé entre la gente para salir sin interrupción alguna.
llegué a una zona un tanto peculiar, había una cafetería cerca y un sector de vivienda de puros edificios antiguos. Sentía que el estar aquí sería un blanco perfecto para ser llevado a uno de ellos y no salir nunca más.
-debo realmente estar loco- pensaba en voz alta. Quedaban solo 2 minutos para reunirme con esta persona misteriosa, pero mi cuerpo tomó la iniciativa de retroceder como si fuese una reacción ante el peligro que se me venía encima.
Me giré para poder irme a casa, cuando siento que un fuerte agarre me impacta contra la pared de un callejón oscuro.
-¡ssshhh!- dijo presionando fuertemente su mano contra mi boca, yo al tan impacto cerré los ojos implorando por mi vida, las piernas me temblaban y podía sentir que en cualquier momento pudiese desplomarme.
-Sígueme…- sin darme cuenta estaba siendo arrastrado hacia uno de los edificios, el paso era brusco y veloz, pero me sostenía del brazo de una forma que me hizo dudar si era un secuaz de Pedraska o de Dalton.
me empujó directamente a un dormitorio oscuro donde se apresuró a cerrar con llave, yo me digné a subir la mirada y pude presenciar la silueta de un hombre, observando por una pequeña ventana al lado de la puerta mientras me daba la espalda.
Por un momento… sentí que podría ser Alex, pero su cuerpo no lo parecía, era más alto y escuché una voz muy ronca cuando me exigió seguirle… diferente a lo que es Alex.
-Veo que nadie te siguió… así que estamos bien…- tras esas palabras volteó para hacerme frente, pero el estar a contraluz, hacía que no pudiera distinguir su rostro.
-¿Quién eres? ¿qué es lo que quieres de mí?- Pregunté impaciente… estaba harto, el ser acosado constantemente, no poder hacer lo que yo quiera por temor a que unos matones pudiesen atentar con mi vida, el no saber de Alex…. todo… me estaba llevando al borde del colapso.
La persona empezó a avanzar de una forma extraña, como si le molestara caminar. se acercó a un brillo metálico que había sido afectado por el rayo del sol que escapaba de un orificio de la ventana, acaso eso eran… ¿muletas?
el hombre se dispuso de ellas y caminó hacia un pequeño espacio que parecía un living.
-arghh… creo que me excedí innecesariamente- dijo quejumbroso cuando llegó al sofá para poder sentarse con dificultad.
De a poco, su rostro empezó a distinguirse entre las sombras, al principio tuve problemas para identificarlo, pero… al reconocerlo, me llevé una gran sorpresa que me dejó totalmente anonadado.
-Pero si tú…. eres…- solté de forma titubeante. la gran figura que había recordado en ese entonces, el que se mostró una vez tan ágil y vivaz… ahora se manifestaba como una figura maltrecha e irreconocible.
-Lamento no haber podido salvar a tu amigo… pero por favor… ayúdame a que esa promesa aún pueda realizarse- dijo seriamente aquella sombra de voz ronca que mantenía su mano en su pierna abultada. Lucía un traje largo y oscuro donde apenas podía mostrar su cuerpo, pero… su rostro… en toda esa oscuridad, me resaltaba los rasgos de aquel policía que me sacó de las bodegas y el cual maldecí en mis pensamientos tras el transcurso de los días en el hospital y la comisaría…
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Después de 3 años... sin acordarme de esta cuenta xD un documento que tenía guardado éste capítulo, me hizo pensar en que todavía no había terminado la historia y lloré :c
ahora en esta época de crisis... en donde pude tal vez haber terminado la labor que dejé plantada por motivos personales, ahora quisiera terminarla... todavía tengo en mi memoria lo que iba a ser de este fanfic, por lo que le quiero dar su final merecido, así que lo volveré a continuar... aunque ya este muerto este shipp jajaja... seguirá en mi corazón esa semilla que han plantado en mi, sus momentos, la iniciativa de imaginar miles de historias... y ahora como willy va a ser padre... esté será mi pequeño gran regalo como despedida :) quién sabe, a lo mejor vuelvo a hacer historias de ellos... pero no quisiera decir algo que posiblemente no continuare en años más adelante... así que viviré el momento y continuaré la historia.
tal vez ya no haya gente que lo lea xD pero bueno jajaja es a lo que e arriesgué en su momento con mi primera historia :) asi que estaré feliz de seguir escribiendo esta hasta darle su gran final y por fin completarla como las otras, jejeje que estén bien personitas