De casualidad y causalidad...
No soy de las personas que cree en casualidades, por el contrario, creo que todo pasa por algo y que la vida está llena de pequeñas causalidades que hacen que todo avance.
Esta semana ha sido por mucho una de las más duras que me ha tocado vivir. Quien me conoce, sabe que soy de 'llanto fácil', que viendo una película puedo desatar una inundación y que llorar de la risa esta entre las cosas que me caracteriza. Pero a su vez, llorar por cosas fuertes y 'reales' me cuesta un montón. Puedo llorar viendo Toy Story pero si alguien se muere, me voy al cine, me río, salgo con mis amigos y simplemente es como si nada importante hubiese pasado.
Mi gorda se fue. La persona con la que podía hablar de todo y que me alcahueteaba hasta lo mas mínimo. La que me decía que disfrutara la vida, que me gozara todo lo que hacia y que probara y probara hasta que al fin consiguiera al hombre que me mereciera.
La que en sus buenos tiempos, cuando podía salir, me llevaba al cine y a comer, la que me hacia 'sopita para el alma'. Pa' cuando estaba bien era pa' consentirme (en serio, sus sopas no tienen ni tendrán comparación) y cuando estaba mal, eran pa' reconfortarme. La que nunca me negó nada, la que sacaba de donde no tenia para hacerme feliz (a mi y a quienes la rodeaban). La que hacia dulces, tortas, bombones, terrones de azúcar con sabores. La que pintaba platos, cantaba, la que desde chiquita me decía 'no me digas tía, yo soy tu tía-madrina'.
Esa que con el tiempo, hizo que el titulo de 'sobrina-ahijada' se convirtiera en secretaria, cocinera, técnico en computación, gestora, la que buscaba los informes médicos, le compraba las medicinas, la que cobraba su pensión y mil y un cosas más. Su asistente personal me llamaba, y aunque nunca pedí nada a cambio, siempre se las ingeniaba para meter 'un billetico' por ahí, sin que me diera cuenta.
Mi tía, con la que viví un año enterito de mi vida. Donde los desayunos eran las arepas de mi tío Ramón y los almuerzos no importa qué, siempre llevaban mi plato favorito: sopa. Con la que luego de comer me acostaba a ver televisión. La que los fines de semana no cocinaba y siempre compraba almuerzo afuera. Con la que iba al Cada a hacer mercado y con la que celebraba cualquier cosa comiendo en Arturo's.
Me desvié del tema... Hablaba de casualidades, causalidades y de que 'no lloro'.
Con ella fue diferente. Hace poco hablamos, llegó a preguntarme que era de la vida del 'barbudo catire pelirrojo', le dije que estaba bien, que hace poco lo había visto de casualidad... Luego, me preguntó por Dominicana, hablamos del viaje y todo eso... Después de los cuentos, simplemente me dijo: ahijada, disfrute, que sea lo que sea, todo es una experiencia, además, tienes que gozar todo lo que yo no puedo desde aquí.
Todo era chévere, como siempre y le dije 'esta semana que viene te voy a visitar, tengo que contarte en vivo los pormenores para que te sientas orgullosa de mi'... Me dijo que siempre lo había estado, y que no sabia la alegría que sentía al escuchar mi voz (últimamente olvidaba cada vez que hablábamos).
Ahí quedó. La persona a la que siempre tuve la libertad de contarle todo y por la que siempre estuve dispuesta a dejar todo un lado... A esa conversaciòn se resumió. Fue lo ultimo que le escuché decir... Bueno, mentira, fue un 'Dios te bendiga' antes de colgar el teléfono.
Me enteré que ya no estaba un día después de su partida. Me enteré de la voz del hombre que nunca he querido ver en esa situación, el que se hizo el fuerte y se le quebró la voz. Me enteré bajo unas circunstancias absurdas y rebuscadas. Me enteré si se quiere de 'casualidad' y aquí voy a lo que dije al principio, casualidad que se convirtió en causalidad, causalidad que hizo que por primera vez rompiera en llanto. No por las razones 'correctas', pero que al menos me hizo llorar y demostrar algo.
No creo que tu decisión haya sido que yo no me enterara, tampoco creo que hayas dicho que solo le dijeran a quienes ellos llamaron 'tu otra hija', en verdad no creo que me hayas dejado por fuera, no a mi, y llámame ególatra si quieres, pero se que no es así. Porque de serlo, se me partiría el alma en mil pedazos, o mejor dicho, los mil pedazos en los que ya está desde que te fuiste, se multiplicarían aún más.
Lloré. Por primera vez lo hice.
Me hiciste "llorar a un muerto"... Digo que las razones no fueron las correctas porque lo hice de rabia y 'arrechera', pero tu y yo sabemos que detrás de todo eso estaba el mas profundo de los dolores... Porque mi tia, mi madrina, mi amiga y mi 'jefa' me dejó y ni chance de despedirme tuve.
Sabes que empecé hablando de casualidades... Y justo el 'barbudo catire pelirrojo' me acompaño ese día sin saberlo. Me hizo reír y me preguntó un '¿estas bien?' Que valió más que los 'sentidos pésames' de muchos... Y al día siguiente apareció otra vez y me alegró el día de una forma que hubiese sido el próximo cuento que te tendría.
Quizás fuiste tú, quizás fue 'casualidad', pero lo cierto es que dentro de todo, te las arreglaste para que riera de nuevo, porque verlo a él me recordó lo último que habíamos hablado (hey, si lo lees tú, "barbudo", no tomes esto como the big thing, i mean, no eres el amor de mi vida o una señal divina, simplemente, como en muchos casos desde hace 6 meses para acá -6 meses, otra 'casualidad'-, me sacaste una sonrisa cuando más lo necesitaba).
Te quiero tía-madrina, me dejaste con una visita pendiente a tu casa, con mil 'sopas' por delante, con un vaso en el freezer sin sacar, con un plato sin lavar... Con dos llaves de más en mi llavero, pero sobre todo, me dejaste con la satisfacción de que sin importar como sucedió todo al final y las mil preguntas que quedan ahora sin contestar, tu yo nos dimos en vida el mejor y mas grande amor que se puede dar.