Cerraba los ojos fuertemente, como si la vida solo dependiera de eso. Quería vivir otra realidad que no fuera esa. El corazón se me destrozaba, se destruía en pequeños pedazos sin lógica, sin arreglo. Y el alma me dolía, sentía como se desvanecía y me dejaba ahí. Quería escapar. Solo quería escapar, por cinco minutos, de Maiquetia…
…Y no asumir, de una vez por todas, que me iba muy lejos.
















