Me subo a un tren con destino al purgatorio.
Allí no sé lo que me espera. ¿Una tortura eterna quizás? ¿Un paraíso soñado tal vez?
Nada me asegura el descanso eterno y la felicidad nunca se puede dar por sentado en esta vida, mucho menos en el más allá.
Vida y muerte danzando juntas en una baile eterno.
Mientras yo habite en este mundo extraño nunca tendré una respuesta certera. ¿Qué me espera en ese infierno imaginario?
¿Realmente existiera tal lugar o todo está en mi mente? ¡Mi cabeza es mi tormento personal!
El tren viaja por un páramo inhóspito lleno de árboles muertos y rostizados por el sol. Hay un hedor putrefacto en el ambiente que se impregna en los asientos de cuero de los vagones. Nadie dice nada. Llegamos a la última parada. Se abren las puertas. Los vagones se llenan de agua. Estamos en Aqueronte.
@luna---llena20








