« ¿Así que este es el día que has elegido para renacer, Morax? Siempre melodramático, increíble. El viento llevará mi mensaje, al igual que el dulce aroma de las cecilias y el vino de dandelion que te he prometido volveremos a beber sobre lo alto de una roca y la música resonando en nuestros tímpanos. Los tiempos cambian, las personas perecen y, sin embargo, seguimos siendo los mismos. Dicen que en Teyvat las estrellas siempre tienen un lugar para los viajeros y puedo decirte que en Mondstadt, siempre tendrás el viento de la libertad de tu lado, cabeza de bloque. ¡Estaré bebiendo por ti! Ven a verme pronto, viejo amigo. »
"Barbatos, es siempre interesante la manera en la que actúas como si lo único importante fuera embriagarte y perder el tiempo holgazaneando. Sin embargo has recordado algo tan ínfimo como una fecha más en el tiempo. Insisto en que te abstengas de utilizar de excusa mi cumpleaños para tus hábitos de fanfarrón alcohólico. Permíteme contradecirte, ¿seguimos siendo los mismos? La roca es víctima del paso del tiempo y de los elementos que la rodean, erosionada por el agua que choca contra sus paredes y el viento que la agita. La brisa sigue igual, cada ráfaga se mueve empujando nubes a su antojo, alejando y acercando tormentas o dando esperanza a los ciudadanos sin que ellos sean conscientes. Puede que sea porque soy más mayor, pero noto lo que la edad, los estragos de la guerra y el convivir con humanos ha ocasionado en mi existencia. Pero no cambia nuestra relación, quizás, solo quizás espero que un día abandones tus costumbres vergonzosas para las artes. Debo admitir que tu correspondencia, es sin duda algo que disfruto y que me gustaría que continuara por el resto de nuestra vida. Acepto tu invitación, iré a visitarte pronto. En primer lugar debo avisar a la directora de la funeraria. Espero encontrarte donde siempre, bardo".