Últimamente, sin poder evitarlo, estoy muy triste, vacía, como si algo dentro de mi se hubiese ido, o roto. Creo que es porque lo extraño cada día, cada hora, cada minuto. Y parece como si el mundo se empeñase en traerme siempre su recuerdo. Un olor, una flor, un poema, una canción, hasta un simple silbido me recuerda a él. ¿En qué momento me perdí tanto a mi misma? ¿En qué momento permití que una persona entrase tan profundamente en mi piel? Y lo que más entristece a éste adolorido corazón, es el hecho de que él no me extraña, no me busca, no me piensa, no me llama, no me quiere... Pero a pesar del rechazo, la melancolía, la decepción, el dolor, el miedo; en mi alma siempre arderá esa llama de esperanza, porque no hay un hombre al que yo haya amado tanto como a él. Y con esa siempre renovada esperanza, aprendo día a día a cómo llevarme bien con el dolor de su ausencia, a cómo soportar los momentos de soledad extrema, a cómo perdonar siempre las fallas y cómo salir adelante. Porque a pesar de todo, mi amor por él no pasará, pero la vida sí.