18 de marzo, fin de la expropiación petrolera
Xochimilco 1914 de los Viumasters para ilustrar este "Carrancismo", como llamaba Lucio Cabañas a la eterna serie de traiciones que se constituyeron en gobierno.
Ya ni se que decir de hoy. Desde que recuerdo es una fecha que ni se celebra, porque nuestra generación ha visto como el petróleo ha dejado de ser mexicano y realmente no supimos cuando fue nuestro ni cuando tuvimos un gobierno que nos represente. En el 82 la bota estaba en nuestro cuello: entraron derechitas la aceptación de la deuda y el consenso de Washington (gracias De la Madrid); en el 89 tuvimos el peor, hasta entonces, de todos los fraudes que el PRI había hecho; Con el tecnócrata de Salinas se nos fue otra vez medio país, como con Santana: adiós protección económica, adiós ejido, hola TLCAN; de Zedillo tengo el recuerdo de la guerra contra los zapatistas y de la privatización de la industria ferrocarrilera, de la masacre de Acteal, del "error de diciembre", la partición de Pemex en cuatro empresas y los famosos contratos Pidiriegas que privatizaban de facto las actividades petroleras; Fox regaló nuestra agua y abrió las puertas a la explotación minera, nos regalo la iniciativa Mérida y la firma de la Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte y el PPP (ahora Iniciativa mesoamericana), Atenco y Oaxaca; Calderón la Guerra y al PRI, dos hermosos regalos para la eternidad. De Peña Nieto ni palabras, peor país hace mucho que no veo. Así que hoy pues nada que celebrar.
Escrito luego de la lectura de "18 de marzo, la fecha incómoda" de Paula Santoyo en RevistaHashTag









