No fue fácil. Nada lo es. El saber que me gustabas me tomó por sorpresa. No era posible. Aun así tú no habías estado en mi radar, hasta que te metiste con él, sin darte cuenta, eso seguro, pero para mí fue como un golpe de agua fría. Dicen que a la noche grito tu nombre... desesperado... hambriento por ti. Supongo que ahora encontré mi voz, porque puedo jurarte que desde que me di cuenta de que estaba cayendo enamorado por ti, mis noches enteras eran sobre gritar tu nombre, en silencio, pidíendote que me saques de mi agonía. Supongo, mi amor, que algunas cosas no cambian del todo
Destrúyeme. V. J. Bernal













