Sin darnos cuenta, me regalaste lo mejor de ti.
Sin darnos cuenta, recogiste lo peor de mi.
Me diste mariposas blancas revoloteando, remolinos de viento...
Se pegaron a ti lapas de dolor y rencor, alientos de sombra...
Y nos alejamos, sin darnos cuenta, de lo que éramos por separado.
Recobrar la compostura, ser de nuevo, la mejor versión de uno mismo.









