Sinopsis
¿Quién no ha temido que la soledad lo devore? ¿Quién la ha sentido como íntima compañía? ¿Quién le ha respetado por temor y admiración? La perspectiva que vive cada piel es diferente, las experiencias han dejado huellas diversas: algunas son cicatrices mal curadas y otras frescas. Hay huellas viejas, apunto de ser borradas por el viento o el agua, a excepción de las almas que caminan sobre el yeso. Y cada una de estas forman cada poro de tu cuerpo, células resistentes al frío y que no temen a la oscuridad o células que viven en el pánico, pensando en la hipotermia y su nictofobia. Frío y oscuridad. Dos conceptos asociados a la soledad. Menos ella. Nanai tiene la perspectiva distorcionada, como diría mi anterior yo. Ella acaricia sus momentos a solas, toma té y lee algún libro en el día libre y escucha al silencio, diálogos o música durante la noche, pero al fin y al cabo sola. Calidez y complicidad. Dos conceptos que Nanai considera para la soledad. Y cuando chocamos indicó el destino que todo cambiaría.









