Castelló, a punt d’acabar 2018 #vuelvoenseguida #senserètol #paqué #nocal https://www.instagram.com/p/BqzBxCYH8-w/?utm_source=ig_tumblr_share&igshid=zaot3y5as1j9

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¿Alguna vez pensaste que te iba a poner contenta encontrarte en la calle con los repartidores de folletos? ¿Y que hasta te ibas a acercar para que te “encajen” uno? ¿No?
¿Todavía no fuiste a Japón?
Allá cuando reparten “panfletos” (nos gusta usar estas palabras, sí) lo hacen en paquetes de pañuelitos descartables. La publicidad impresa sobre el plástico o como les mostramos arriba en un papel doblada adentro.
Con esta técnica es imposible no agarrar uno y tener un back up para el resfrío siempre en la cartera.
Además, ¿quién va a tirar esta ternurita con dibujos? Ni Maléfica se atravería a tanto.
Anoche tocó la banda “Hija de la carne” en Okubo, Shinjuku. ¿La conocés? Mandamos a nuestra corresponsal vegetariana a verla y nos alcanzó este material. Lo mejor del video es el final sorpresivo.
Theatro Municipal do Rio de Janeiro
Este tremendo edificio está quietito ahí, con el día nublado como se lo ve, mirando a la Praça Floriano, comúnmente conocida como Cinelandia, en Río de Janeiro.
Tiene un embole que no sabe qué hacer con él. Es feriado de carnaval, está nublado, llovizna de a ratos y todo en el centro alrededor está cerrado.
Algunos turistas pasan y le sacan fotos porque tienen papeles que dicen que es el mayor teatro del país y uno de los más importantes de toda Latinoamérica.
Las ciudades son libros que se leen con los pies
Quintín Cabrera, uruguayo.
“Emancipate yourselves for mental slavery”, canta Bob.
Mucho tiempo diciendo que quería ir a Nueva York. No iba. Por plata, por tiempo y por miedos. Excusas. Y en esa triada de razones el porcentaje se dividía, pensaba, en 80% vinculadas a la guita, 19% al tiempo y 1%, pocas veces reconocido, al cagaso.
Hay que ponerse frente a frente a los sueños y sostenerles la mirada más seguido. Ahí una tiene revelaciones grandes como la de aquel día en que la que sacó la foto se dio cuenta que estaba viéndolo al revés y la posta era: 80% cagaso, 19% tiempo, 1% guita. Porque una siempre se endeuda en este sistema y mejor hacerlo por algo que valga la pena.
De pronto, flash, sobrevino una montaña rusa de emociones: adrenalina, dolor de panza, ansiedad, insomnio, vértigo, cosquilleo. Hasta que llegó el día dudaba de todo.
La concreción de los sueños es laburo, por supuesto, pero también para saltar se necesita de una red que oficie de resguardo para el/la trapecista. La tenía y fue de cimientos de hierro (o de masa de harina integral, que para el diente es más o menos lo mismo).
Que nada te detenga si tenes esa suerte. Menos que menos tus miedos.
Esto es una Pitaya. Bah, media. Estaba así, cortada por la mitad en un súper de la red Zona Sul en Río de Janeiro. Tenía pinta de ser algo dulce, como frutilla, me imaginé. Me imaginé mal. No tiene gusto a nada. Una lástima porque la consistencia es buenísima. La comes con una cuchara como si fuese un postrecito. Después leí que es conocida como la fruta del dragón y tiene montón de cosas copadas como antioxidantes y me la comí igual. Parece que hay dos variedades: esta de mi foto y otras blancas adentro, que no sé cómo serán. Para un licuado o batido con hielo y azúcar debe ser excelente. Voy a darle otra oportunidad.
Antídoto: vuelvo enseguida
Un antídoto contra el olvido es el primer objetivo de este blog nuevo: vuelvoenseguida.tumblr.com. Después seguro encuentre otros o descubra porqué mi inconsciente me llevó a esto, pero ahora salimos con esto a la cancha.
Algo antes de empezar y que “necesitan” saber: voy a contar pavadas, es importante que lo sepan ahora y no vengan con reclamos después. Para recomendaciones medianamente serias se van a TripAdvisor o Google Trip. Bueno, es lo que supimos construir, qué se le va a hacer.
Sobre las anécdotas de viajes que voy a contar acá tengo para decirles algunas cosas.
1. Una es que no soy de esas blogueras que se van con una mochila, después de renunciar a sus trabajos de oficina a descubrirse a sí mismas abrazando nenitos que no quieren ser abrazados por extranjeros, hippeando en comunidades con ollas para productos que desconocen y llegando a la conclusión de que nacieron para viajar y el mundo es un pañuelo rosa.
2. Otra es sobre el tiempo que suelen durar mis viajes: más bien cortos che, no les voy a mentir. Trabajo todo el año y viajo diez o quince días a algún lugar de vacaciones. Ahí no termina mi originalidad: lo pago ahorrando antes y muchas veces sigo pagando después las cuotas y cuando ya estoy quemada y para irme de vuelta sigo pagando. Tuve momentos en que no podía ir a ningún lado, no me voy a quejar ahora y tuve un momento de lucidez y ahorros, un día en que me animé a dejar de decir que quería conocer Nueva York y fui.
3. Una más es que me di cuenta que tengo mucho en común con mi gato Fulanito y quizás el rasgo en el que más nos parecemos es que somos territoriales, caseritos, nos cuesta cambiar la cama y eso. Sí, un poco cagona. Esto hace que los primeros dos días en llegar a un lugar de vacaciones estoy pensando en cómo estará todo en mi casa, contestando mails y notificaciones de redes del trabajo, caminando desconfiada por la calle. Al tercer día resucita mi espíritu aventurero entre los muertos y miro un poco menos el celular, busco más lugares para conocer, pienso menos en la guita y la cotización del dólar, empiezo a leer el libro que me traje para ese viaje, respiro más profundo y más largo.
No sé porqué me fui tanto de tema con la sinceridad pero no voy a ir borrando ahora. Ahí voy, largamos.