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Senator Barry Goldwater endorsed Civil Rights legislation in the 1950s. He forced the Arizona National Guard to integrate, was a member of the Phoenix NAACP, and voted in favor of the Civil Rights Act of 1957.
In 1964, preparing for a presidential run, Goldwater was in favor of raising the minimum wage and expanding social security - until his recently hired economic adviser wiped them from his platform. The adviser was Milton Friedman who also suggested Goldwater campaign against the Civil Rights Act of 1964.
Friedman claimed the Civil Rights Act “has directed Negro resentment against whites.”
Walter Lippman ridiculed the talking points and speeches that Friedman wrote for Goldwater. Lippman wrote in a newspaper column, “How is President Johnson promoting crime [according to Goldwater and Friedman]? By backing the Civil Rights Act and by sponsoring Social Security ... This must be about the first time in 200 years that any public man has argued that charity corrupts the characters of the poor. It is not only charity that is corrupting the poor. The search for justice is also corrupting the poor. The Goldwater theory about civil rights for Negroes is that by enacting laws about these rights the Negroes have been incited to demand these rights.”
All of us are immigrants spiritually.
Richard Sennett, The Corrosion of Character
The final test of a leader is that he leaves behind him in other men the conviction and the will to carry on.
Walter Lippman
Where all men think alike, no one thinks very much.
Walter Lippman, American journalist, 1889–1974
When philosophers try to be politicians they generally cease to be philosophers.
Walter Lippman, American journalist, 1889–1974
Más de "consent without consent", capítulo 2 de Profit Over People, Noam Chomsky
Como buen liberal del New Deal, Bernays había desarrollado sus talentos en el Comité de Información Pública de Woodrow Wilson, la primera agencia de propaganda de estado en los Estados Unidos. “Fue el sorprendente éxito de propaganda durante la guerra lo que abrió los ojos a la minoría inteligente en todos los resquicios de la vida a las posibilidades que ofrece regimentar la mentalidad pública”, explicó Bernays en su manual de Relaciones Públicas titulado “Propaganda”. Esos pocos inteligentes tal vez no tenían conciencia de que su “éxito sorprendente” tenía como base (en una medida no menor) en fabricaciones propagandísticas sobre atrocidades cometidas por los hunos, proporcionadas por el Ministerio de Información de Reino Unido, que en secreto definía su labor como “control del pensamiento de la mayor parte del mundo”.
Toda esta valiosa doctrina wilsoniana, conocida como “idealismo wilsoniano” es teoría política. El punto de vista del mismo Wilson era que una élite de caballeros con “ideales elevados” es necesaria para preservar la “estabilidad y la integridad moral”. Es la minoría inteligente de “hombres responsables” la que debe controlar la toma de decisiones, explicó Walter Lippman otro veterano integrante del Comité de propaganda de Wilson en sus influyentes ensayos sobre democracia. Lippman fue también una figura respetada en el periodismo de Estados Unidos y un comentador destacado sobre asuntos públicos durante medio siglo. La minoría inteligente se compone de una “clase especializada” que es responsable de establecer la política y de la “formación de una opinión pública sólida”, elaboró Lippman. Deben estar libres de interferencia proveniente del público general, que se compone de “individuos ajenos al tema, ignorantes y entrometidos”. El público debe ser “puesto en su lugar”, continuó Lippman: su “función” es ser “espectadores de la acción”, no participantes, con excepción de ejercicios electorales periódicos en los que podrán elegir entre integrantes de la clase especializada. Los líderes deben contar con la libertad para operar en “aislamiento tecnocrático”, tomando prestada terminología del Banco Mundial.