Monster Inc.
Erase una vez una amiga, que llegó a las 40 y decidió finalmente comenzar a saltar la vara con la que medía a sus pretes, ahora con 1 pie. Dicha decisión la llevó a vivir experiencias muchas veces fuera de lo común, y aunque algunos pudiesen pensar que todo es una exageración, lo cierto es que por weona y caliente a una le pueden pasar cosas “extraordinarias”.
Tanto es así, que esta “amiga” conoció a un tipo muy canchero, inteligente y simpático, con el que había compartido tiempo atrás por trabajo, y que pasados los años, las cosas se dieron de tal forma que comenzaron los sexting y fotos un tanto subiditas de tono... empoderada y muy segura de lo que quería, decidió aceptar la propuesta indecente de este tipo, y coordinaron un fin de semana en un hotel 5 estrellas en la capital... todo invitado! con esto queda claro que la mina no tenía problemas de pasar por p5t1, apelativo al que toda mujer se ha visto expuesta, muchas veces sin argumentos...pero para que dejarlo así... si vas a hacer “tonteras” hazlas bien y alimenta la envidia de quienes te tratan de “maraca”.
Así pues, con bolso armado y dispuesta a tirar la carne a la parrilla, partió a juntarse con el tipo éste... Lo pasaron increíble... 3 días encerrados y fantaseando... en eso mi amiga ya extasiada con una sonrisa tatuada, me cuenta que comienza a analizarlo y se detiene en su miembro, que además de ser muy largo y feo, tiene 2 pequeños coquitos escondidos detrás de la trompa... al que finalmente bautizó como “Calamardo”... nada de lo cual espantarse, pues realizaba su principal tarea con ahínco... le pareció simpático!!
Para la última noche, luego de haberse cacheteado un par de veces, el tipo la invita a bailar, a lo que mi amiga acepta sin muchas ganas, y se pone una polera... el chico le dice que le siga sus movimientos, en eso ella le mira los pies y se percata de algo raro en uno de ellos; pues luego de analizarlo muy exhaustivamente, se da cuenta que lo raro era que tenía 6 dedos... entre el pulgar y el que le sigue había una miniatura de dedo...y CON UÑA!
Sin mucho recato, se va corriendo al baño, se encierra y se manda cabezazos contra la pared. No había forma de sacarse esa imagen de la cabeza. Lo que quedaba de esa “última noche” se había ido a la mierda... lo peor de todo es que no había forma de escapar. Pues estoica, se levanta del suelo y se entrega nuevamente a la tarea a la que se había encomendado. Había que terminar lo comenzado...
Evidentemente todo lo que había preparado para esa noche se fue a las pailas y nunca llegó a tirar la carne a la parrilla... al menos era la última noche y al día siguiente después del desayuno “gratis”, el camino de ambos tomarían rutas distintas.
Dicho lo anterior, aunque había pensado no hacerlo, igual tomé los amenities del hotel y me los llevé de recuerdo pa’ la casa... mostrando la hilacha con saña! después de todo los escalofríos de la imagen en mi cabeza merecían un premio de consuelo.













