era irónico el pensar que apenas unas horas atrás estaba metida en ese asqueroso automóvil, soportando el horrible aroma a tabaco añejado y otras sustancias mezcladas que solo dios sabía qué eran. entre aquella cobija, bien sumida en el sillón, disfrutaba del calor que el cuerpo a su lado emanaba, ¿porqué rayos seguía soportando esas citas del demonio?, cuando podía disfrutar sus noches de aquella manera, viendo una buena película y al lado de su mejor amiga. cien veces, no, mil veces prefería lo que tenía en esos momentos que al idiota con aire en el cerebro con el que había aceptado salir, por mera inercia y mezquindad. ❛ no estoy bromeando, él y su auto apestaban a que algo se les había muerto y aparte, esa cosa muerta, no se había duchado meses antes... era asqueroso. ❜ un escalofrío le recorrió la espalda, lo cual le llevó a entrelazar brazos con la mujer, una excusa perfecta para acurrucarse. ❛ te juro que quedé traumatizada. ❜ carcajeó de una forma nasal antes de alzar la vista para ver a su compañera de departamento y sí... de vida desde hacía años.
le observó unos segundos, admirando como la poca luz que la televisión brindaba delineaba sus facciones, como sus ojos brillaban, sus mejillas se veían coloradas por el calor producto de la cercanía humana y sus labios matificados incitaban a que la mujer soltara un suspiro. ❛ espero la cita de este sábado no termine igual, sería una lástima. ❜ su tono de voz se enfrío varios grados, lastimosa pensaba en lo que le esperaba y aunque faltaran días para entonces, su ánimo ya era completamente nulo. apretó sus labios en una mueca antes de soltar el brazo contrario y acomodarse en el sillón, unos centímetros más lejos, dejando que el frío del lugar le inundara de pronto.
¿porqué las cosas tenían que ser así?, salir con idiotas día tras día simplemente para no sentirse sola o miserable, porque sí, era miserable cada vez que su mejor amiga salía con alguien más y llegaba a horas de la madrugada, aun cuando eso no impedía que sin falta, tan pronto la morena estuviera en su cama, cinthya se le uniera, en ocasiones solo para dormir abrazadas y otras, la debilidad era mayor y terminaban compartiendo besos castos que serían olvidados o quizás ignorados la mañana siguiente... ¿qué ganaban con esa rutina? absolutamente nada, pero ella ya no podía imaginar vivir sin la misma, aun si eran efímeros los roces que compartían.