TODO EL MUNDO ODIA A VLADIMIRO, ¿Y?
El nacionalista Ollanta Humala se refiere a Óscar López Meneses como “esa basura”. El presidente de la República además asegura que si pudiera “lo metería preso” ahora mismo, pero “tiene que obedecer normas”.
La fujimontesinista Luz Salgado dice que los fujimontesinistas no aceptarán la palabra “fujimontesinismo” y que protestarán cada vez que ésta sea pronunciada para referirse a ellos.
El expresidente del Congreso Víctor Isla rechaza que se refieran a Adrián Villafuerte como “representante del montesinismo” en el gobierno.
El pepecista Juan Carlos Eguren afirma que el recién estrenado primer ministro César Villanueva evalúa renunciar al premierato por los aparentes nexos entre la cúpula del nacionalismo y el montesinismo.
El ministro del Interior Wilfredo Pedraza niega haber tenido contacto con Óscar López Meneses, asegura que desconoce las razones de su presencia en actividades de la Policía Nacional del Perú y revela que ha puesto su cargo a disposición.
El fujimontesinista Héctor Becerril utiliza la palabra “ollantamontesinismo” para referirse a Adrián Villafuerte (ex asesor de Montesinos y hoy asesor de Humala) y afirmar que el levantamiento de Locumba (2000) fue una cortina de humo para facilitar la huída al extranjero del ‘Doc’ en el velero ‘Karisma’.
El ministro de justicia Daniel Figallo va al puerto del Callao para inspeccionar el recientemente recuperado velero ‘Karisma’ y sugiere que la embarcación podría ser convertida en un museo “como símbolo de la lucha contra la corrupción o finalmente subastado”.
El congresista fujimontesinista Pedro Spadaro le dice al ministro Wilfredo Pedraza: "Usted tiene la luz verde de todos los peruanos para irse a su casa".
El congresista nacionalista Omar Chehade afirma que el “montesinato está moviendo aún sus redes” y que “hay un enlace entre Montesinos y alguien en la Policía (…) una mano súper poderosa (...) López Meneses no se mueve solo”.
El jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas José Cueto estalla y afirma que “siente gran pena por la Policía porque creo que no merece ese tipo de generales. La forma tan vil y tan indignante de mentir, de hacer ese tipo de patrañas sabe Dios por qué, cubriendo a qué o protegiendo qué, creo que es él (Raúl Salazar) responsable de esto”.
El exdirector de la Policía Raúl Salazar contraataca y asegura que "el almirante (José) Cueto ha mentido con desparpajo al país, lo he visto en la mañana (…) pero eso no se hace, porque él también tiene hijos, tiene familia. Eso no se hace. Eso es una perrada".
Todos los políticos están de acuerdo en condenar a Vladimiro Montesinos y su red de corrupción evidenciada en videos, documentos y juicios públicos que surgieron en las postrimerías y tras la caída de la dictadura de Alberto Fujimori. Trece años después del fin del fujimorato, el escándalo del fujimontesinista López Meneses ha remecido las más altas esferas del poder político militar del Perú. A todos les ha salpicado basura.
Pero un importante sector de nuestra clase política no quiere aceptar que “fujimorismo” y “montesinismo” son una sola entidad, un solo cuerpo, un solo régimen que atacó a nuestro país como un cáncer feroz que aún no ha sido extirpado del todo.
Ya que hay tantos fujimontesinistas, apristas, pepecistas y otros personajes políticos que prefieren usar el término “montesinismo” para referirse a las malas prácticas políticas (desde falsificación de firmas hasta crímenes de lesa humanidad), vamos a seguirles la corriente por un momento.
Señores antimontesinistas, el montesinismo que ustedes tanto odian no ha muerto. Sigue vivo y se hace visible cuando surgen historias de actualidad como los “narcoindultos”, los “cutralibros”, la “coca de Kenji”, los “narcoaportes” a la campaña de Keiko, “Intervengan Apdayc”, la “Ley Beingolea” y la “Concentración de Medios” en el grupo El Comercio. Las malas prácticas en los círculos de poder están más vigentes que nunca. El escándalo de Óscar López Meneses es un tema tan delicado, importante y vigente como todos los que he mencionado en este párrafo. No pierdan la perspectiva. La crisis es de toda la clase política y no de una sola agrupación o corriente de pensamiento. Lo que está en juego no es un gobierno sino el Estado. La solución no consiste en cortar cabezas o cambiar de autoridades sino en reformular la política de nuestro país. Así que basta de rasgarse las vestiduras por Vladimiro Montesinos y el montesinismo. Menos teatro y más política.









