Bitácora Yucateca #24A. Yaxcopoil, Oxkutzcab, Ticul, y Cenotes Xbatun y Dzombaka.
Hoy salimos para Santa Elena, tomando la carretera a Uxmal–Campeche, enfilamos el periférico, le damos de mamar al patrón $800.00 Magna, tanque lleno, salgo de la gasolinera y vuelta a la derecha, todos al unísono, por ahí NO!!!!, dando mi brazo a torcer, acepto la regada de melcocha y doy vuelta en U, ahora sí, salida a Uxmal, 14 Kilómetros más adelante, la Hacienda de Yaxcopoil, está muy bien cuidada y te dan visitas guiadas, nos tocó José, la Hacienda de Yaxcopoil, fundada en 1600’s y construida con material extraído de las construcciones prehispánicas, de las cuales ya no quedo casi nada, primeramente fue hacienda ganadera el arco morisco de doble crestería en la entrada indica que la hacienda tiene más de 500 cabezas de ganado, posteriormente, fue hacienda henequenera, y fue en esa época fines de 1800’s cuando se reconstruye la hacienda con el estilo neoclásico, propio del porfiriano, notable es en la nave destinada al empaquetado de la fibra, las esculturas griegas de las 3 gracias y el frontis neoclásico, aún se conserva como pieza de museo, el motor diésel alemán de los 1800’s, así como manómetros y transportadoras, las pacas se llevaban a la hacienda de CACAO por un truck jalado por mulas y de ahí por ferrocarril a el puerto de Sisal.
Los jardines y edificios te transportan a la época en que esta hacienda estaba en plenitud, nuestro guía, está orgulloso de su trabajo en la hacienda, ahí nació, estudio la primaria, trabajo el henequén y ahora es una de los guías del lugar, después de tan grata visita y haber comprado una miel de abeja etiquetada con el nombre de Yaxcopoil, y con un calor del cocol, es siguiente punto es buscar un cenote, para refrescar las verijas.
Y dada la ecuación polar, encontrar si es aquí donde se puede nadar, camino angosto, hoyos sin cesar, a 5 kilómetros Cenote, llegamos, ahora sí, agua, Oh sorpresa estaba, lleno y hasta con anafres, había más niños que agua, va paz tras, saliendo a la carretera a 5 kilómetros, Cenote, carrterita, coches van, coches vienen, aguantas la respiración, para adelgazar la camiona, una capa más de pintura y no la libras, otros 5 kilómetros, letrero Cenote Yax Ha $10.00 por persona, Jordi se cuela sin pagar, haciéndose pasar por perro, ahí te vamos otros 5 kilómetros, todo está a 5 kilómetros, pero este camino es de terracería y súper angosto, por fin llegamos después de librar de milagro los coches que venían en sentido contrario, llegamos, un hoyo mal iluminado, y necesitas garras en vez de uñas, para salir del cenote, no encontramos a nadie, convertido en pescado, porque nadie se mete.
Va pa tras al fin son 5 kilómetros, salimos del camino a la minicarretera y adelante, llegamos a la caseta de pago, de San Antonio Mulix, $15.00 por persona, pues adelante, solo son 5 kilómetros más pero ahora en un camino blanco, muy bien conservado por los habitantes del lugar, llegamos a una T a la izquierda 2 kilómetros al Cenote Dzombaka a la derecha 800 a metros Cenote Xbatun, vamos a los 2 kilómetros, cenote, divino, casi vacío, un cenote semi abierto, bajando por una escalera muy bien construida, a nadar, el agua templada, perfecta para el calor sofocante y a disfrutar por más de una hora de sus aguas cristalinas y de un color azul transparente, todos al agua patos, menos el chamaco Jordi por disfrazarse de perro, ahora si vamos a meternos al Cenote Xbatun. El cenote se encuentra rodeado de rocas y plantas, se escucha el canto de las aves y a menudo bajan a tomar agua del cenote, el agua es cristalina y refrescante, es un placer dejarse acariciar por las aguas y disfrutar tanta belleza que te rodea, pero todo llega a su fin, el hambre aprieta y ya es hora de continuar nuestro viaje a Santa Elena, está a media hora de aquí.
Como ya son más de la cinco, el hambre aprieta, llegamos primero a Los Bungalós Sacbé, a apartar cuartos, el lugar es de ensueño, cabañitas rodeadas de la flora exuberante, que te da la sensación de formar parte de la naturaleza, nos instalamos en nuestras cabañas y salimos al Restaurante Chaak a comer, la comida estuvo pasable y para el desempance, a caminar en la plaza principal y subir el convento de Santa Elena, el convento es una fortaleza, del ya di los pormenores es capítulos anteriores, lo que más nos divirtió, fueron los niños, jugando, patada al bote, mismo que jugamos de niños, que bonito es verlos divertirse hasta entrada la noche, sin el temor de que les pase algo, sus gritos, sus rizas eran como trinos a mis oídos.
Después de un día completo aquí se rompió una taza y cada quien para su bungaló, Mami y Yo dormimos como magos, en el baño tuvimos la compañía de Margarita la araña, que al igual que nosotros se fue a nanay.
La noche anterior, Gaby y Moy tendieron sus redes informativas y para desayunar a Ticul, salimos al filo de las 9 am, cambio de ruta, pudo más la solitaria, llegamos a la plaza principal y de ahí al mercado municipal, ahí se comercializa todos los productos de la zona, plátanos, pitayas, aguacate, carambullo, nanches, camote, legumbres, los puestos son coloridos, y la gente te da toda clase de explicaciones, de cómo cocinar o preparar los platillos tradicionales, las especies ya vienen preparadas, las hojas de plátano ya vienen tostadas y cortadas a tamaño, la hoja de chaya empaquetada, la chaya se usa como condimento y para hacer agua de chaya, una bebida de muy buen sabor. Para mi fuer una experiencia no disfrutada anteriormente, ya que fuimos con los expertos en alta cocina, Gaby y Moy. Para el pobre de Jordi, no lo fue tal, demasiada gente y mucho ruido, al filo de las once, fuimos a desayunar al Hotel, un plato de fruta, un jugo de papaya y unos huevos motuleños, Gaby solo fruta pues se sentía mal del estómago, Mami unos pancakes y Moy unos huevos norteños.
Tomamos un tour por la ciudad en tricicleta taxi, Ticul es famoso por sus producciones en barro de la escultura Maya y trabajos ornamentales, así como su industria del calzado, Su iglesia franciscana del siglo xvi, las calles de la ciudad están adornadas con figuras Mayas en ceremonias rituales, tuvimos la oportunidad de ver una pieza tras veces su tamaño natural, en proceso de manufactura con cemento, nuestro tricicletoso guía, nos llevó por toda la ciudad, fue una experiencia muy agradable, nos amó tanto, que me dejo su teléfono, para llamarlo la próxima vez.