Cartas a Otoño | II
Me pasé la mayor parte del año pasado frustrada con mi música y escritura, parte de la culpa la deposité en que no tenía instrumentos para descargarme y la otra en que estaba transitando una etapa muy alegre y, como nunca había escrito sobre esos sentimientos, no me salía.
Es verdad, soy una intensa con el drama y el desamor porque me sale muy bien escribirlo. Frente a la decepción fluyen las palabras y los acordes menores para acompañarlas, es como si con las lágrimas se activara algún químico que induce la inspiración en mi cerebro.
Algo positivo hay que encontrarle a las cosas, estoy escribiendo de vuelta como nunca.
"No te escribí una canción de amor por miedo a arruinarla y ahora sólo me queda una despedida no pactada, tiempo y lágrimas por lo que no fue"











