Joder, amo tu barba.

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Joder, amo tu barba.
Catching Fireflies || Isaac&Mel
-- Es tarde, Mel. ¿Volvemos al hotel? -- Preguntó el rubio por lo que parecía la milésima vez, aunque probablemente era la tercera.
Habían tenido un picnic en una parte aislada de un parque de Filadelfia, un plan de Isaac para relajar a su amiga, que aún seguía muy tensa por los artículos de prensa que salían por ella a diario. Aparentemente, una vez que les dio de qué hablar, decidieron que sería necesario inventar ocho noticias sobre ella al día para no aburrir a los lectores. (Aunque él estaba seguro que lo último que leerían sería el sector en el que Mel aparecía)
Habían llegado allí a las cuatro, y ambos se habían quedado maravillados por el lugar que Bryony les había encontrado. (Isaac, de todas maneras, se adjudicó el descubrimiento de tan bonito sector así mismo, aunque sin dejar de agradecer mentalmente a su hermana mayor y salvavidas personal) Habían cuatro árboles de unos cien años rodeándolos y separándoles del resto del mundo, y si bien no era un espacio muy grande (no mucho más de seis metros cuadrados), era privado, y ambos agradecían el poder estar solos. Mel había tejido una corona de flores que se había desarmado luego de estar unos tres minutos en la cabeza de Isaac, y él había llevado su guitarra, por lo que le dio una serenata a la chica. (Era una canción pegadiza y ridícula que trataba sobre las hormiguitas del parque y todos sus hormigueros, y ambos terminaron riendo como niños)
Habían comido sándwiches de pavo y otros de jalea de fresa, con peras y galletas Oreo como "postre", todo acompañado de una botella grande de Coca que habían dejado a un costado a eso de las cinco de la tarde, debido a lo mucho que el líquido se había calentado.
Ahora eran las ocho de la noche, y Melanie había decidido que cazar luciérnagas sería su nueva ocupación. Había tirado la poca jalea que quedaba del tarro, y ahora estaba saltando de lado a lado, intentando atrapar algún bichito brillante, sin prestarle atención a las quejas de su mejor amigo, que estaba tirado sobre el mantel a cuadros que habían llevado, con un brazo sobre la cara y a punto de dormirse.