❝¡Cuando estábamos juntas, nada parecía podernos alcanzar! Eramos más fuertes, nos protegía. Ella oía nuestros canto y cantaba al unísono desde el mar❞.
— Relato de una de las Haenyeo Sanggun más ancianas de la isla, a su nieta.
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❝¡Cuando estábamos juntas, nada parecía podernos alcanzar! Eramos más fuertes, nos protegía. Ella oía nuestros canto y cantaba al unísono desde el mar❞.
— Relato de una de las Haenyeo Sanggun más ancianas de la isla, a su nieta.
❝ ¿Por qué confiar en ellos cuando puedo ofrecerte lo mismo y mucho más? Es gracioso como ustedes, trayéndonos frutas y especias, creen que así los vamos a ayudar pero, soy un ser benevolente, me gusta hacer excepciones siempre y cuando estés dispuesto a escuchar... Podríamos llegar a un 'acuerdo' ❞.
Que el "camino rápido" no te engañe, que la inocencia no te guíe y si lo hace, que tu karma sea el precio por no escuchar a los mayores.
❝Muelle de Mangseok-ri❞ ━ Impresiones/Relato.
Viajaste casi seis horas en bus y tras tamaña travesía, con lo que te vienes a encontrar ahora es tan solo una casilla de aluminio que se alza frente al muelle, un par de carteles despintados mostrando los horarios del bus, publicidades añejas de vaya a saber qué época y un par de casas de artículos de pesca a tu alrededor. No decaigas, queda el último paso. En estos momentos te has de preguntar si valía tanto la pena tomar esas vacaciones; Seguro te estás planteando el por qué no elegiste un sitio más conocido, más cómodo como, no lo sé, Miami o Las Islas de Pascua ¡Cualquier cosa que conlleve solo un avión bastaba! Pero no ¡tu curiosidad y toda la publicidad de aquella isla te habían ganado!
Un par de barcos se mecen a metros de la entrada del largo Muelle de Mangseok-ri. Parecen ser viejos cruceros, de los que estaban muy de moda en los setenta… Todo demasiado vintage, aún así, bien mantenido. La tripulación alista sus últimas provisiones en uno de los navíos mientras una señorita se dispone a pedir los boletos a quienes aguardan subir, entre ellos tu ¿Te parece un exabrupto el precio para tan recóndito lugar? Viajarás en esa carcacha vieja, es claro pero… No hay de otra, ya llegaste hasta aquí. Sabes que la calma y paz mental lo vale.
03. ❝Bienvenido a su descano❞ ━ La aldea.
¿Has decidido viajar hasta Yeong Sil Town? Pues permítenos contarte que la forma más “sencilla” de llegar es desde Seúl, primero desde la Central City Terminal hasta la U Square, donde deberás tomar un último viaje que te llevará hasta la Wando Bus Terminal. Prepara un buen libro, no olvides tu cobija y relájate porque este viaje llevará 5hs 45min. ¡Pero aguarda! Aún queda un último transporte; Podrás elegir entre subir a un bus urbano y sufrir ese último tirón como cualquier mortal, o gastar un poco más pero disfrutar de la privacidad y confort de un taxi hasta el muelle de “Mangseok-ri” donde un par de barcos se mecen a metros de la entrada de aquel largo muelle . . .
❝ La Llave ❞ ━ Relato.
— ¡Con que eres tú quien ha estado llamándonos! — La voz que se alzó ante él era demasiado profunda, logrando hacer que su cuerpo se estremeciese y todo en su interior se sacudiera — Pero sabes, es curioso como alguien tan, uhm... ¿Cómo decirlo sin ofenderte? — A pesar de que la más impenetrable oscuridad lo rodeaba, en ese momento pudo sentir como si alguien (o algo) lo estuviese observando demasiado de cerca; Como si fuese posible sentir la respiración de aquel ente junto a su nuca. No deseaba mostrar debilidad pero sus rodillas comenzaron a fallar y la saliva que tragó no pasó desapercibida — ¡Mortal! ¡Esa es la palabra! — Fue tan brusco el chasquido que retumbó por aquel excéntrico espacio de infinitas penumbras, que el corazón del muchacho pegó un brinco, llevándose la mano hasta uno de los bolsillos de su pantalón por mero instinto, justo hasta donde guardaba su inhalador — ¿Cómo alguien tan penosamente efímero logró convocarme? Hasta te ves chistoso intentando ocultar tu falta de aliento ¿O creíste que no lo notaría? —
Una refulgencia devoró con impiedad el negro escenario. Un grito desgarrador se repitió como si el eco de unos altísimos muros jugase al ping-pong con aquel clamor de pánico y ante la brutal luz, con la vista herida y estando casi ciego, ante sus débiles ojos se presentó la figura más horrorosa que jamás hubiese podido imaginar ¿Qué había hecho? ¿A quién acababa de despertar?
Poseído por el terror suplicó a Dios pidiendo perdón, mas una estruendosa carcajada acalló su llanto — No seas iluso, él no te escuchará aquí, niño. Estas muy lejos de casa ¿sabes? ¿Por qué mejor no tomamos algo? ¡Te haré un té de flores, especialmente seleccionado! Verás que te relajará y así... — De pronto la voz de aquella criatura se distorsionó de tal modo que, difícil resulta plasmarlo en palabras; Mucho más gutural, sombría, violenta y extrañamente metálica —¡ME EXPLICARÁS CÓMO OBTUVISTE LA LLAVE DE ESTE LUGAR! —