Todos los días voy por una carretera camino al trabajo, siempre la misma,aunque no las mismas circustancias.Nunca hay el mismo cielo,ni la misma luz, hasta te puedes encontrar con un pavo real en medio de la carretera.
En los últimos tiempos, a la derecha , había un trocito de tierra lleno de pajitos (margaritas) y al pensar en que fotografiar para la última foto que no hice, pensé en hacer honor a todos esos momentazos que vi, pero no fotografíe de mis compañeros. En todos las presentaciones de los proyectos, yo también prestaba atención a los gestos, a la cara(como no),pensaba y pienso que forman parte de la la obra y nunca lo fotografié. O aquellos momentos de locura, de llanto, de alegría,de alivio, de cuando nos relajábamos y decíamos gilipolleces, en todos esos momentos que estaba tan metida en mi estrés y no fotografíe nada.
Pues pensaba representarlos a todos con las margaritas, cada margarita era uno de ustedes. La elección de las margaritas no fue al azar; en mi familia los pajitos tienen mucho significado, porque para mi abuelo eran maravillosos y en todos los momentos especiales como en bodas, comuniones o cumpleaños se recuerda a mi abuelo con alguna margarita(esto lo sabe muy poca gente), pero cuál fue mi sorpresa al llegar, que ya no había margaritas, que ironía, la foto con la que iba a representar la foto que no hice, se convertía en la foto que no hice.¿Se podrá contar como un doble no hice? No está mal para ser la última no hice.
La fotografía no tiene ningún tipo de retoque, ni de recorte, fue lo que me encontré y lo acepté.
Quiero decirles que en dos años hemos vivido muchas cosas ,nos hemos visto la cara muchas horas, durante muchos días y la realidad es que eso se acaba. Solo espero que les vaya bien, de corazón, que estén tranquilos y que las próximas veces que nos veamos las caras, sean con menos ojeras y en tiempo más lejano nos veamos también los dientes al sonreir.












