“Acabo de decir que lo odio ¿Acaso me estás escuchando? ¡Tatiana!” Esconde su rostro detrás de uno de los cojines que descansaban apacibles en la cama mientras suelta un largo suspiro, hasta su mejor amiga estaba en plan feliz aquel día, no debería dejar que una tontería como aquella le afectara en absoluto ¿no? ya no tenía 5 años, tenía que dejar de ser tan ingenua, tan estúpida, los cuentos de hadas en los que conectabas miradas con un chico y luego se reencontraban para estar juntos para siempre no existían. “Se llama Diego y esta en facebook creo y oh, tiene novia.” Sonríe de lado irónicamente. “Ya no hablemos de eso ..”
Toda su felicidad y emoción se vio interrumpida por el nombre del susodicho. La rubia miró con confusión y algo de shock a su amiga para luego preguntar: ❝ ¿Diego? ¿Diego, Diego? ¿Sellers? ❞ entonces todo recobró sentido. Ahora entendía la repentina curiosidad del joven por su amiga, él también estaba interesado en ella. Claramente algo pasaba entre ambos. ❝ Claro que vamos a hablar de eso, Joe. No seas tonta ❞ contestó con firmeza regresando a la cama, sentándose a un lado de su amiga. ❝ No puedo creer que ese tonto pudo contigo, estoy... ¡estoy anonadada! ❞ apenas terminó de hablar la cabeza de la rubia comenzó a unir piezas y una pregunta surgió de la nada. ¿Decirle la verdad a Joe o no? ¿Debía abrirle los ojos y recordarle que estaban en una competencia y que se mantuviera enfocada o era mejor si guardaba silencio y alimentaba la relación con el fin de sacarse dos oponentes del medio? No hizo falta pensarlo demasiado, Tatiana sabía exactamente qué hacer.











