—No soy aguafiestas, soy realista. Si hubiera nacido en esta época seguro me hubieran hecho bullying en el instituto por la paradoja tan extraña. —Aseguró rodando suavemente los ojos. Rió y asintió. —Más te vale. —Amenazó en broma, mirándola brevemente para luego regresar su mirada hacia el camino. La actitud que había adoptado le había parecido adorable hasta cierto punto así que no pudo evitar reír. —Mi auto, mis reglas. Así que, lo siento, no hay marcha atrás. —Aseguró arqueando momentáneamente ambas cejas. Sus siguientes palabras le dejaron mudo al instante, ¡confiaba en él! Vaya que eso era nuevo para Nicholas, que se había vuelto un desconfiado empedernido varios años atrás. Rió ante su aclaración. —¿Tanta facha de alcohólico tengo? —Cuestionó, seguro de que no faltaba mucho para su destino.
— Y si yo hubiera nacido en esa época y hubiera sido tu compañera de instituto, sería la principal en hacerte bullying por tener un nombre tan extraño —se mostró de acuerdo, riendo ligeramente con tan solo pensar ese irreal suceso—. Que si, papá —ironizó, poniendo los ojos en blanco ella ante la falsa amenaza por parte del hombre. Era como volver en el tiempo y estar sentada con su hermano, éste reclamándole por volver a saltarse las clases del día. Recordar eso la hizo sonreír ampliamente y negar con su cabeza, volviendo en sí rápidamente—. Eso es ser grosero y machista, Nicholas —lo reprendió, girando su cabeza para verlo con diversión y cierta molestia—. No te pega así que sé más amable —indicó, señalándolo con el dedo antes de volver a mirar al frente y entrelazar sus manos—. Solo un poco, pero no te preocupes, lo sabes disimular. Nadie pensaría eso de ti —respondió, volviendo a bromear.













