Él: el mejor camino, que pude elegir.
Hoy estoy aquí para hablar de amor. ¡Sí, de amor! porque este espacio es para escribir, para debrayarme hasta donde se me acaben las palabras o mis dedos se quemen de teclear.
Este día es 19 de Abril, así como lo fue hace tres años, cuando había pasado la noche más larga de mi vida, pues justo el día 18, le había dado el sí, a Sergio, al hombre de mi vida. Recuerdo las semanas pasadas que comenzamos a salir, aunque todo se ve tan lejano, yo siento tan vivo ese sentimiento todavía, esas ganas, esas ansias de conocerlo, de estar con él, de meterlo en mi mochila junto a mis cuadernos y que viviera conmigo por siempre. Esas ansias de adolescente enamorada, esas sensaciones que no eran iguales a ninguna otra que haya sentido antes. El saber que teníamos tanto en común, que incluso sus manos se ajustaban al tamaño de las mías o que los contornos de nuestros cuerpos de complementaban tan bien, así como sí Dios nos hubiera moldeado, con el propósito de juntarnos.
Lo tengo todo tan claro, los recuerdos son tan vívidos y llenos de luz y amor. Puedo sin duda alguna recordar versos, frases que salían de su boca, que un poeta tardaría horas en poder hilar, y que sin embargo parecía que yo lo inspiraba en segundos, para que me las dijera. Sus cartas, sus post´s en facebook, sus tweets, y todas esas cosas que derrochaban miel por doquier. Puedo recordar todavía esas noches, cuando debíamos despedirnos y volver a nuestra casa, nos despedíamos por minutos, a veces pasaron horas, besandonos hasta desgastarnos los labios. Recuerdo mis madrugadas, sin exagerar había veces que sí pudiese haber pedido un sólo deseo, hubiera sido a él, junto a mi.
Como en cualquier historia hay resbalones, caídas, obstaculos que parecían tumbar la magia y el amor, pero siempre que quisimos hacernos los fuertes nos quebrabamos y terminabamos aceptando que después de aquél Abril la vida para ninguno de los dos sería la misma, separados o juntos, estabamos unidos, unidos por amor. Hoy día comprobé, y compruebo a cada día que el amor tiene etapas, porque quizá no somos más esos adolescentes que actuaban como psicópatas a la vista de muchas personas (o al menos ya no tanto), hoy el amor lo expresamos cuando llegando del trabajo le doy un masaje y lo beso, vemos juntos series que son sólo nuestras, me cepilla el cabello al salir de la ducha, me cocina, porque siempre ha sabido que soy un asco en la cocina, yo preparo todo para el día siguiente y lo dejo dormir sobre mi espalda, como le gusta, y sí, en ocasiones todavía cantamos por las noches, juntos como antes, ahora invitamos a nuestra pequeña Emma (sí, somos padres ahora). Lo mejor de haberme casado con mi “novio de la prepa”, es que tengo el vivo recuerdo de la mejor etapa de mi vida. Y a diferencia de las etapas, él siempre estará junto a mi.
















