-¿A qué le tienen miedo los que resisten? - A no lograr sus sueños, ¿no?
Sé de unos cuantos que cayeron, sueño a sueño se les fue la vida,
pero más que sueños eran pesadillas, impregnadas de miedo al fracaso
Los que no resistieron sólo soñaron, los que lo hacen luchan por cumplirlos.
¿A qué nos resistimos? ¿Tenemos a miedo a errar o a la herida que nos deja?
Memoria atenta, corazón frágil, inexistentes ganas, gran excusa.
Por suerte hay quienes, entre constantes luchas,
han sabido burlar al miedo, tomándolo de rehén
para conseguir un poco de fuego en ese triste porvenir.
Que irónico que es este mundo, sólo ríe al ver a alguien por los suelos.
Nadie cuenta que cayó en el intento, mientras usted espera concluir ileso.
Etéreos son los sueños, tan frágiles que pocos pueden conservarlos e ir despiertos.
Lo siento, tal vez lamento que pocos sean los que dan hasta el último aliento.
Detesto que la realidad se haya convertido en esto.
- Mas no lo pongo de pretexto. -
Escuché que no es posible salvarse sólo con ideas.
Sale uno ,solo, primero, y es normal, que así sea.
Un misterio es esta rima y todo lo que nos rodea.
Escribo versos para dar pelea, como sea.
Si la luna abre los ojos, sube la marea,
si nosotros los abrimos, puede que hasta el ciego vea.
Difícil pero no imposible, atravesar los engaños,
ir paso a paso, año a año, soportando tanto daño.
Te comprendo, pero no entiendo como esperas llegar eso que anhelas
si lo piensas más no lo intentas, mientras tu alma titubea.
A un soñador nada lo frena, aún más si los días golpean y de gris se colorean.
Deja de creer que sólo es real lo que con esa mente creas.
¿Te levantarás a dar pelea?
¿O morirás por tus ideas?
No lo sé. ¿Me dice usted?
Puede desempolvar las viejas armas o caminar sobre la acera.
Esperando a ser salvado porque no puede con sus cadenas,
teniendo la llave entre sus manos.
No se enfade luego alegando que los versos son muy graves.
Tampoco halague, que si acepta la verdad, no hay divinidades.
Aquí solo hay humanos que en rimas explican lo que afuera sucede.
Atentamente, de dos supuestamente dementes que observan a gente.
Supuestamente cuerda que odio no guarda pero que siempre recuerda.