10 de Febrero del 2145, Japón le declara la guerra a Estados Unidos, muchos decían que seria la quinta guerra mundial. Alemania se une a Japón, 19 de septiembre del mismo año Alemania amenaza a Estados Unidos y sueltan la primera bomba biológica en Yellowstone.
21 de septiembre del 2145, esa fue la noche donde morí.
-Pero ¡qué asqueroso!... ¡malditos vagabundos!.
-¡Los Japoneses llegaran en cualquier momento!
Era una persona como cualquiera qué le gustaba correr por la ciudad, jugar con sus amigos, salir de paseo con mi familia, me encantaban las películas; pero todo cambio cuando los militares empezaron a llevarse jóvenes a entrenar con el ejercito, me llevaron por 3 meses yo no quería estar ahí pero el gobierno nos obligaba, yo quería estar con mi hermana Alice; me volví mas duro conmigo mismo y con los demás. Mi padre logro sacarme del ejercito y volví a casa.
El 18 de septiembre mis padres decidieron llevarnos a mi hermana Alice y a mi de vacaciones a Yellowstone. Nunca he visto un árbol. Mi papá trabajo hace mucho ahí como guardabosques, dice mi mamá que ahí conoció por primera vez a papá; son de los pocos bosque que quedan en el mundo, no dejan pasar a la gente ahí, pero no se como le hizo papá, ¡es el mejor!.
-Ya llegamos hijos, igual de hermoso como cuando te conocí, ¿verdad amor?
-¿Estaremos seguros aquí?.
-No quiero hablar de eso, mejor ayúdame a bajar las cosas del carro.
-¿Papá en esa casa vamos a dormir?
-¡Alice no corras tanto te vas a caer!
-Hermano ven, ayúdame a acariciarlo… ¿No lo podemos llevar a casa?... ¡si, mamá!
-Solo por esta noche, hija.
-Hay que ponerle… “manchas”.
-Mejor Henri, como tu hermano.
-¡Ya vénganse a cenar, que la comida se enfría!
A la mañana siguiente mi papá nos prometió llevarnos hasta el río, nos contó que ahí esta un viejo refugio, como los de la cuarta guerra mundial; ya tengo ansias no puedo dormir, le diré a Alice que le juego una carrera mañana.
-¡Ya despierten! Que tenemos que llegar temprano hasta el río.
-Pero papá aun no amanece.
-Ya levántense que allá desayunaremos.
-Vamos Alice que ya hay que levantarnos.
-Se va a quedar no se siente muy bien hija, pero nos esperara aquí.
Mi papá agarró el carro y nos llevó hasta el río, mi hermana y yo emocionados nos metimos a nadar al río, con manchas, los arboles eran hermosos no son como los hologramas que están en mi ciudad, estos emanan vida. Una vez que salimos del río, nos empezó a dar hambre; a mi papá se le olvido la comida y quería que regresáramos, pero Alice no quería irse aun, se puso a llorar hasta que mi papá decidió ir solo por la comida. Las últimas palabras que me dijo fueron: “cuida a Alice, protégela”.
Nos pusimos a explorar Alice y yo y encontramos el refugio. Era como no lo habían contado, estaba muy grande a lado del río aunque estaba muy frio, lo bueno que tenia un generador de luz. Alice iba sosteniendo a manchas, ella tenia mucho miedo y trate de calmarla.
-Dijo papá que era seguro.
Jamás volví a ver a mis padres. Alice y yo nos encontrábamos jugando en el refugió, cuando de repente escuchamos un sonido ensordecedor, quede inconsciente. Después de unos minutos empecé a abrir los ojos y vi a Alice llorando.
-¡Hermano! Despierta por favor… ¡Hermanito!
-Eh!!... ¿Estas bien?... ¿dónde están mis padres?
-Estoy bien, manchas se fue, y papá no ha regresado.
-¿Qué paso? Hay que buscar a papá y mamá.
Me levanté muy asustado, abrasé muy fuerte a Alice y salimos del refugió empezaba a ver un olor muy mal, estaba una densa neblina que me impedía la vista tome dos trapos húmedos y se lo coloque a mi hermana y a mí, en la boca y nariz, como me lo enseñaron en el ejercito. Ya nada era como lo recordaba, donde estaba un hermoso río ya era una zanja seca y sin vida, los arboles estaban sin hojas y oscuros. Decidí ir caminando con Alice, en busca de algo, lo que fuera pero que me diera más esperanza o una señal que mis padres estuviesen vivos.
Camine durante una hora o mas, perdí la noción del tiempo, me sentía mareado y con nauseas., Alice apenas podía caminar, cuando sentía que ya no había mas esperanzas, a lo lejos se veía una gran sombra, no era muy visible por la niebla, me fui acercando más con Alice.
-¡Es la casa!.. no se ve nadie.
-¿Donde esta mamá? (llorando).
-Han de estar bien no te preocupes.
-De seguro mamá se sintió mal y papá la llevo a la ciudad mas cercana.
-¿Ese es manchas?... ¡Esta muerto!.
Comimos un poco en la casa, y calme Alice y la convencí que teníamos que ir a la ciudad, porque tal vez se encuentren ahí nuestros padres. Era noche y decidí pasar la noche en la casa, no podíamos seguir ocupábamos descansar. Alice se quedo dormida y jamás se volvió a despertar. Le había fallado a mi papá , no pude protegerla, no pude salvarla.
Decidí seguir caminando, tenia que encontrar ayuda y tenia que encontrar a mis padres; tome una mochila, la llene de comida y botellas de agua que había traído mi papá. Después de unas horas por fin encontré la carretera, solo me faltaban unos cuantos kilómetros para llegar a la ciudad ya no estaba tan lejos, después de tanta tristeza sentí esperanzas, sentí que Alice me estaba ayudando desde el cielo.
Pasaba hora tras hora y la ciudad no aparecía, cada vez me sentía mal físicamente, empezaba a tener nauseas ya era la tercera vez que vomitaba, la comida se estaba acabando, aun no encontraba rastro de nadie, la niebla aun seguía abundando, sentía que tenia vida propia porque cada vez se ponía mas densa.
-Ya no puedo más… ya no quiero sufrir.
Mis esperanzas cada vez se iban consumiendo como mi energía, cada vez había menos, ya estaba asimilando acompañar a mi hermana, ya sabia que jamás encontraría a mis padres y que nada me los volverá a traer.
-¿Mamá eres?... ¿Donde estas no te veo?... ¿Dónde estuvieron todo este tiempo?...
Lo lamento papá, lo lamento mucho, no pude ayudarla fue demasiado tarde, solo pido que me perdonen… ¡perdónenme!
-Tu hermana esta bien, esta con nosotros.
Ya no podía ver nada mas a mi alrededor, todo era oscuro, como si la niebla hubiese desaparecido de un momento para el otro, ya no me sentía cansado ni con una carga, ya no me sentía solo.
Veo a Alice corriendo, esta huyendo no se de que; fui corriendo de tras de ella pero nunca la alcance, la fui perdiendo de la vista.
-¡Es la ciudad!. Es toda mi familia ellos están bien pensé que habían muerto, los extrañe tanto, no me dejen nunca mas solo. ¡Por favor!
-Jamás lo volveremos hacer hijo, ahora estas a salvo, estas con nosotros.
-¿Qué es esa luz?.... Alice.