02/01/18
Cuando salgo a pasear por Caracas disfruto contemplar el panorama desde la autopista. Cualquier ruta plantea un buen escenario. Me fascinan las luces de mi ciudad en pleno apogeo nocturno, son testigos de intimidades desconocidas y (más) agresiones atroces. Para mí la noche aquí se traduce en misterio y peligro, pero también en dolorosa sensualidad: la admiro desde la distancia.
Hoy busqué las luces nuevamente, por primera vez este año. Acto vano. Regresé a mi apartamento acompañada por un silencio ensombrecido y mi soledad se hizo más palpable. Al igual que ayer, el tiempo está nublado. Tengo la impresión de que hoy también se apagó el cielo.
Desde A media voz (http://amediavoz-fabfulco.blogspot.com)
Fotografía de Andrea Guedez (https://andreaguedez.wordpress.com)

















