SintiĂł una agradable sensaciĂłn al momento en que su cuello fue devorado y marcado por la boca del mayor. Su piel se erizĂł irremediablemente y un placentero gimoteo escapĂł por entre los labios del nephilim, quien se estremeciĂł y encogiĂł con suavidad sus hombros debido a aquel gozo que recorrĂa por su cuerpo con tan simples actos. QuizĂĄs eran avisos sobre lo mucho que su mente y su cuerpo habĂan extrañado al mayor.
Instantes despuĂ©s, cuando el mayor se incorporĂł hasta quedar de aquella manera, el menor entornĂł su mirada ruborizado, soltando un tenue suspiro al momento que aquellas manos acariciaron su torso de aquella manera al tiempo que se deshacĂa de su oscura camiseta, la cual acabĂł de sacĂĄrsela Ă©l para lanzarla a un lugar del que no echĂł demasiada cuenta, pues no era de importancia. Por otro lado, cuando eso ocurriĂł, su mirada no se desclavĂł del torso ajeno cuando el brujo se sacĂł tambiĂ©n sus ropas superiores sin poder evitar morderse el labio inferior instantes antes de escuchar sus palabras, viendo como Ă©ste se inclinaba hacia Ă©l, quedando de nuevo como antes.
â Magnus⊠âMusitĂł y cerrĂł los ojos para, acto seguido, corresponder a los besos que el contrario iniciĂł nuevamente mientras que dejaba ahogar un suspiro tras otro dentro de la boca ajena, en la cual buscaba con cierta desesperaciĂłn la lengua del otro para poder frotarla al igual que lo hacĂa el contrario, queriendo ofrecerle todo el amor posible.
Por otro lado, las manos del cazador comenzaron a moverse una vez que volvieron a rodear aquel cuerpo, acariciando su nuca, su espalda muy suavemente hasta llegar a delinear la hermosa curvatura que le guiaba de un modo pecaminoso hasta el borde de aquellos pantalones que portaba el moreno, Era una tentaciĂłn para el menor el encontrĂĄrselos una vez mĂĄs, pues sentĂa unas ganas irremediables de tirar de ellos para abajo y dejarle al descubierto por completo ante sus ojos.
Aun asĂ, cuando el beso fue cortado, el ojiazul no pudo evitar esconder un suave gruñido por aquella separaciĂłn, aunque lo que llegĂł a escuchar instantes despuĂ©s le sorprendiĂł, viendo aquella felina mirada tan cercana a la suya. No pudo evitar sonreĂr con levedad para, seguidamente, alzar una de sus manos para acariciar una de aquellas mejillas muy despacio.â Eso va a ser un verdadero reto, pero serĂĄ un placer para mĂ aceptarlo⊠âRespondiĂł y suspirĂł mientras daba un suave roce con su nariz en la ajena de manera mimosa en lo que, por otro lado, sus manos volvieron a las andadas, acariciando la espalda ajena y el borde de aquel pantalĂłn, delineando Ă©ste con uno de los dedos hasta rodear la cintura, llegando hasta el cierre de Ă©ste sin poder evitar juguetear un poco con Ă©l, llegando a desabrocharlo poco despuĂ©s de un modo disimulado y bajar la cremallera.
â Te atarĂ© a mĂ para que no vuelvas a alejarte⊠âMusitĂł y acortĂł la distancia para morder de manera tĂmida el labio inferior del mayor al mismo tiempo que su mano terminaba por entrometerse curiosa por debajo de aquel pantalĂłn hasta que, con ella, comenzĂł a acariciar aquel bulto que se escondĂa todavĂa por detrĂĄs de la tela de la ropa interior. FrotĂł lentamente aquella zona con sus dedos, haciendo insistencia para ver si aquel sexo comenzaba a despertar con sus caricias. Por otro lado, se separĂł de aquella boca para dejarle un tierno y fugaz beso en la comisura, sin dejar de observar con su azulada mirada las expresiones que pudiera hacer el contrario. Amaba aquel hermoso rostro.