Hola extraño! Mi nombre es Bianca y soy de CABA, Argentina.
Amoo escuchar a Taylor Swift, Sabrina Carpenter, Olivia Rodrigo, Laufey, Elizabeth Nichols & so much more!!!!
Me encantan las series; HIMYM, Criminal Minds, 911, Stranger Things, Pretty Little Liars, Gossip Girl, Gilmore Girls, Infinity Train (watching S2), Los Simuladores, Hermanos y Detectives, ASOUE, Good Omens, La maravillosa señora Maisel y muchas máss. También me gustan las películas y los musicales.
Fremde, etranger, extraño
REGLAS
hablemoss
Glücklich zu sehen, je suis enchante, me alegra verlos, bleibe, reste, quedense
Resumen: Spencer va a que le corten el pelo y se queda fascinado con su peluquera.
Advertencias: no tengo la menor idea de como cortar pelo así que seguramente esté descrito para el tuje. Spencer es el más tierno del mundo en este shot. Y vayan a mirar el video de "deseo perder" de Milo J
Genero: fluff
Conteo de palabras: 802 (short n sweet)
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Spencer Reid siempre tuvo algo que decir, siempre tuvo palabras elegantes y rimbombantes que impresionaban a quien sea con quien esté hablando en ese momento; era algo que lo enorgullecía.
Era. Porque ahora, sentado en lo que debe ser la silla más incómoda del mundo mirandote a través del espejo no puede forzarse a sí mismo a formar palabras.
Justo cuando piensa que no puede volverse peor pasas la capa de cortar sobre él y se la acomodas; tus dedos rozan su cuello mientras la atas, el traga en seco y siente cómo sus pulmones se vuelven inútiles.
“Entonces, ¿sabes que te harás, cariño?” Dices mientras masticas una goma de mascar rosa. Spencer piensa que debería sentirse incómodo con eso, quizá hasta asqueado, pero no puede concentrarse en otra cosa que no sean tus labios, están brillantes. Eso es labial, ¿verdad?
Finalmente encuentra la forma de mirar a otro lado que no sea tus resplandecientes labios y te contesta.
“Ah, eh…” Spencer traga saliva y intenta formar una sonrisa. “Solo… uh, solo las puntas, por favor.”
“De acuerdo, ¿cuánto exactamente?” Preguntas, girandote para agarrar un par de tijeras para pelo y un peine.
“Em, quizás los hombros.” Es casi una pregunta, instantáneamente se arrepiente de cuan débil su voz suena.
“Okey.” Sonríes y comienzas a desenredar su cabello, pasando suavemente tus uñas acrílicas por el mismo. “Así que, por… ¿Aquí?” preguntás, apuntando su cabello justo por encima de su hombro.
Spencer asiente, conteniendo la respiración. Tu sueltas un soplido de aire que se acerca a una risa.
“¿Cuál es tu nombre, cariño?”
“S-Spencer.”
“Spencer…” Lo dices como si estuvieras saboreando el nombre en tu boca, mezclandolo con la goma de mascar sabor frambuesa. “Eres un hombre de pocas palabras, ¿no es así, Spencer?” Dices desenredando su cabello con el peine.
Él suelta una risita nerviosa y sacude la cabeza lo más suavemente que puede.
“Sí, lo lamento. No soy muy bueno con las interacciones sociales.” Suelta. Y estuvo a punto de insultarse mentalmente cuando oyó una risa angelical salir de tu boca y algo se removió en su interior y en ese gran cerebro que tiene él.
Casi inmediatamente empieza a reproducir y recordar cada chiste que alguna vez haya escuchado, esperando que ese sonido angelical se repita.
“Si, me doy cuenta.” Dices cortando el primer mechón de pelo. “Sabes, tienes lindas ondas en el cabello, te verías realmente increíble con un corte tipo shag, o algo así.”
“G-Gracias…” Dice, nervioso. No puede creer que acabas de darle un cumplido. Necesita cambiar de tema, rápido, antes de colapsar. “¿S-Sabías que en la época Victoriana la gente solía coleccionar pedazos de pelo de sus seres queridos para convertirlos en joyería?” Dice sin pausa para respirar. “Así que técnicamente, este corte podría valer como un brazalete de la amistad.” Dice, girando un poco su cabeza para ver tu cara.
“Bueno, nada dice “mejores amigos para siempre” más que un collar hecho de puntas abiertas, ¿no?” Te ríes suavemente mientras lo agarras por la barbilla para regresar su cabeza a su posición anterior. “Quédate quieto…” Las tijeras cortan una vez más.
“Ah, sí, lo siento…” dice, sonriendo nerviosamente. Inmediatamente hace lo que le dices, se enfoca tanto en quedarse quieto, tan quieto que, por un momento se olvida de respirar.
“¿Sabes que puedes respirar, verdad?"
“Yo- sí, yo solo,” empieza, moviendo su cabeza un poquitito y…
“Quieto…” Dices, sosteniendo su cabeza para mantenerlo quieto. “Alguna vez has probado otro estilo?”
“Um, si, de hecho solía usar el pelo más corto y lo peinaba con gel.”
“Oh, dios…” Haces una cara de disgusto. “Eso suena como un peinado de el nerd de una película adolescente.”
Spencer hace una mueca y deja salir una pequeña risa. “La verdad que yo era, bueno, soy un nerd.”
“Pero ahora me tienes a mi para prevenir futuros actos de terrorismo contra tu cabello.” Dices y Spencer sonríe. Me tienes a mí. Repitiéndose en su cabeza.
“Sí, supongo.”
Cuándo se quiere dar cuenta ya has terminado, tus dedos de nuevo en su cuello y estás sacando la capa de él.
“¿Y? ¿Qué opinas?” Preguntas, mirándolo a través del espejo. “¿Te gusta?”
“Si, claro, está estupendo.” Pero sus ojos están más ocupados viéndote guardar tus tijeras en un estuche que en su cabello. “¿Cuánto es?”
“Siete, pero espera…” Spencer te mira, curioso. “Prométeme que la próxima te harás ese corte shag.”
Normalmente diría que no, sería cobarde y se arrepentiría para siempre de haber dicho no, y debería hacer eso, lo que hace normalmente. Pero él no puede ser normal cerca tuyo.
“Yo… Claro, lo intentaré, pero solo si tú lo cortas.”
“¡Genial!” chillas.
“Toma, puedes quedarte con el cambio.” Dice dándote diez dólares. “Ten un lindo día.”