Pesadilla de media noche
Miedo, confusión y culpa.
He conquistado cada monstruo, cada genio de Salomón, cada escenario fatídico. Y aún así descubrí que la culpa hace temblar mi existencia.
Una historia compartida, un momento de: “debi hacer más”… todo reducido a una despedida. Una parte de mi no volvió hacer igual, una parte de mi aún recorre los pasillos cómo alma errante buscando consuelo, una parte de mi sigue escuchando risas lejanas, una parte de mi se desconectó de lo material; una parte de mi también fue cremada ese día.
Cada arreglo floral, cada reunión familiar prolonga una despedida infinita; todo es efímero y superficial desde entonces, la vida parece ser dos segundos siempre. Quisiera tener más esperanza.















