CONDENA.
Hay heridas que parecen nunca sanar.
Detrás de toda coraza,
perceptiblemente inquebrantable ante los ojos de quién cree hacerlo pero no ve;
se esconden escudos rotos.
¿Cómo se pierde una esperanza que nunca existió?
Cuando los sueños recitan libretos que nadie escribió,
¿despertar es angustiante o consolador?
Solía preferir el gris pero hoy me consume,
entre tanto humo no encuentro mi norte.
brújulas descompuestas, lloran mis guías.
Como corriendo en un laberinto sin salida.
Confunden ideas, invertidos mis polos.
Extenderme la mano o permitirme la caída.
De a ratos, si concentro el oído,
creo que el viento me trae el sonido de tu risa.
Tu energía me persigue, todavía.
Vuelvo a trazar garabatos, desanimada.
¿Ahora que hago?
Dibujé tragicomedias en espiral.
















