Confrontando cambios.
Aún cuando continuo con su andar, tuvo que detenerse en seco debido a las palabras de Alex. ¿Que no tenía permitido entrar? ¿Quien le había dicho semejante cosa? Estaba en claro que si Jared le ordenaba que entrara tenía que obedecer. Arqueó una ceja para regresar a observarlo, parecía diferente a como estaba hace un par de minutos. Ese chico le iba a volver loco con tantas personalidades, primero andaba de impulsivo e intenso y ahora volvía a ser el mismo chico tímido y lindo de siempre. Tal vez el conjuro se había terminado. Si, a lo mejor era eso.
— ¿Tu conjuro se termino? Al parecer si. Supongo que con aquel hechizo o lo que fuese que era, hubieras entrado sin vacilar ¿No? —Bromeó un poco y seguidamente suspiró con cierto deje de pesadez.
— Si yo digo que vas a entrar a mi habitación, es por que vas a entrar sin importar el qué. No me gusta que no me obedezcan Alex y bien lo sabes. — Comentó con firmeza sin despegar la vista del ajeno.
— Tu y yo no somos diferentes. — Y es que era cierto, en el pasado podría ser que Jared se sintiera superior a los demás y cosas por el estilo pero, ahora era diferente, quería estar con Alex, no quería que aquel joven se sintiera menos que él, quería que los dos estuviesen al mismo nivel, que Alex comprendiera que realmente no importaba la realeza, el dinero, la raza o todo aquello que se empeñaba en decir que uno pudiera valer menos que el otro.
— Así que vas a entrar, es una orden. —Dijo sin más y optó por tomar la manija de la puerta para abrir por completo la misma entrando y jalando sin lastimar de la muñeca al menor con él.
Era cierto que aquella habitación estaba llena de comodidad y lujos, pero.. ¿Por que el contrario se sentía un tanto incomodo? ¿Que no ya había entrado con anterioridad? No, al parecer no, entonces Jared recordó que había sido él, quien siempre había entrado a la habitación de Alex e incluso se había quedado en ocasiones a dormir con él.
— ¿Así que si juegas con fuego no te importaría quemarte? —Preguntó con un tono ladino mientras le observaba con firmeza y seguidamente le jalaba de la muñeca hasta hacerlo caer en aquella amplia cama.
Decidió quedarse callado ante las primeras palabras que le dijo Jared con aquella autoridad que solo el poseía. Agacho la cabeza después de asentir, siguió los pasos del foráneo hasta entrar finalmente a aquel cuarto. Aquel lugar era tan... grande. Esta seria la primera vez que Alexander pisaba el cuarto de Jared, no pudo evitar mirar a todas partes para observar cada detalle de allí, estaba maravillado mas que nunca. Muchos adornos de oro o plata, los muebles brillaban de limpios, el aire que se respiraba ahí hacia que sus fosas nasales estuvieran a gusto. Una suave fragancia de Lavanda, a limpieza. Podría asegurar que las mucamas limpiaban todos los días el cuarto del príncipe inglés. El tono sugerente de voz proveniente del azabache, lo saco de su ensoñación. Apenas y reacciono cuando ya se ubicaba sobre aquel cómodo colchón.
— S-Señor Jared, no dije eso con malas intenciónes, yo s-solo... —Oh oh, estaba en aprietos, en GRANDES aprietos. Se arrastro con ayuda de sus manos aun estando encima de la cama, yendo hacia atras. Como si pudiese alejarse mucho (?) — Usted no debe tomarse a mal mis palabras, señor Jared. —Sonrió... Sonrió de los puros nervios con mezcla de miedo que tenia en ese mismo momento.








