“Nunca dejo de escribir”
Nunca dejo de escribir, quizás pareciera un silencio cuando me guardo del mundo, pero bajo llave, mis manos tiemblan y danzan cautivas de mí misma, cautivas de la tinta de mi sangre que no para de llover en los renglones del cosmos.
Nunca dejo de escribir porque es mi manera de amarme, es un mantra personal, es la forma de sentirme y gozar el viento de mis letras subir mi falda y lamer la poesía oculta que late a fuego lento en los rubíes rojos y brillantes del existir.
Escribo siempre para oler el campo y caminar desnuda hasta encontrarme tu boca esperando que mi abecedario se derrame en gotas cristalinas haciendo música en tu lengua, para sentir como muerdes mi prosa en la desesperación de poseerme toda y ser leída en pausas que provoquen espasmos multicolores y envenenen dulcemente tus terminaciones nerviosas hasta que el antídoto sea volver a escribirte un amanecer en las costillas con la pluma de mi antorcha encendida y la ternura de mis sábanas blancas con las palabras besadas de nuestros silencios al dormir y ser estremecidos al borde de la existencia onírica.
Nunca dejo de escribir ni al estar dormida, ni al moverme inquieta sobre tu cuerpo cuando me recibes para entregarme las cuerdas tensas de tus notas y amordazarme sutilmente en la fiebre de la frescura de tus partituras como suave rocío dentro y fuera de mi alma, sí, de mi alma en primavera eterna para el lenguaje de tu alcoba mística.
Nunca dejo de escribir porque ahí encuentro la puerta, la entrada, la salida, el instante para nacer y morir, las flores y las aves para rescatarme del Apocalipsis, de la pesadilla de un mundo frágil y sin control por el que voy caminando siendo obra y relámpago en acción.
Y así voy por este espacio del cual no se esconde la creatividad, ese regalo poderoso para que mi silencio se rompa y pueda abrazar el eco de la montaña y el profundo abrazo del mar en calma donde su invocación ha sido invitación a descubrir sus barcos fantasmas junto al vértigo del suspenso creado por la magia de quien vive lo que hay arriba y abajo, y sentir lo que no se ve pero se huele, lo que no se toca pero se palpa, lo que no se dice, pero se escucha.
Y así, navegar hasta donde las olas me alcancen, y el infinito me espere.
Tisha 11 Diciembre 2016 20:27 Hrs
Listen in souncloud https://soundcloud.com/user-703892953/nunca-dejo-de-escribir
Twitter @TISHA77



















